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martes 3 de enero de 2012

Años draconianos

Como es tradición por estas fechas, voy a hacer un resumen de lo que ha dado de sí el 2011, en este blog. Desde luego, en España no ha sido un año fácil, sino de grave crisis. También declararé algunas intenciones para el 2012.

El año 2010 lo terminé con algunos artículos sobre política científica europea en la sesión a que acudí en Bruselas, sobre la "fuga de cerebros" que me publicó la revista Innovatia (un fenómeno que ya se aprecia con intensidad en 2011) o sobre el perdón y la teoría de juegos.

Al poco tiempo de empezar el año acudí a la ceremonia de apertura del centenario de la Real Sociedad Matemática Española y poco después, impartí una nueva conferencia en el congreso de la RSME en Ávila. Desde entonces (hace ya casi un año) llevo batallando para que me reintegren, al menos parte de los voluminosos costes que tuve que abonar, indebidamente y por adelantado para poder presentar mi investigación, titulada "Interacciones entre matemática e informática en el siglo XXI". Como ven, ya hemos llegado al punto, no ya de trabajar gratis, sino de pagar por trabajar. Y así va la ciencia y la investigación en este país... en pleno éxodo cerebril. Fue por aquellas fechas que me adjudicaron una "opípara" beca (nótese la ironía) por la que me abonaban un extra-salarial de aproximadamente 89 céntimos de euro la hora a cambio de fiscalizarme hasta la obsesión un mínimo de 40 o 50 horas semanales de complicados cálculos estadísticos. Sin embargo esto duró poco, pues fue rescindida tras un par de meses. Posiblemente por hablar de ello, porque ni libertad de expresión hay ya: o tragas o te tragan. No lo digo solo yo: lean lo que se comenta por ahí de estas becas.

De ahí que también cesé voluntariamente como vocal de mi colegio profesional al no poder dedicarle más tiempo a este cargo, honorífico y por supuesto no remunerado, debido a la precaria situación en que me quedé. Ésta me llevó a solicitar la renta garantizada de ciudadanía, último recurso tras haber finalizado todas las prestaciones por desempleo al comenzar el cuarto año de crisis laboral en España (especialmente sobre los jóvenes, donde casi la mitad no pueden trabajar y están lógicamente indignados), pero me fue denegada por tener coche y me sugirieron que lo malvendiera, y que cuando se me terminara lo que sacara con ello, quizá lo volvieran a considerar. Si no: "nada, majo".

Visto que ni con el cerebro ni con las manos me dejaban trabajar, me apunté a hacer kickboxing en el gimnasio para al menos hacer algo con los puños, y en lo que va de año me han dado un par de medallitas en sendos campeonatos interclub provinciales. Al menos mi salud está mejor ahora que cuando hacía jornada intensiva de 7:30 a 22:00 en Madrid.

Por esas fechas más o menos cambié de tutor doctoral y quedé asignado como discípulo del catedrático director del Departamento de Economía Aplicada de la universidad de Burgos, donde empecé a trabajar en algoritmos y metaheurísticas. También empecé a incluir citas breves en el blog con asiduidad, y escribí algunos artículos sobre la central nuclear de Garoña en Burgos (a raíz del desastre de Fukushima), de solución de problemas matemáticos en el periódico (desde el primero al último) o sobre números irracionales para el Carnaval de Matemáticas.

Entonces me anduvo rondando la idea de empezar un viaje por Europa que ya había empezado a barruntar en 2010, para explorar el mercado laboral y visitar a amigos y parientes, y poco después lo organicé y me fui en coche solo acompañado por un GPS reprogramado desde España hasta Göttingen en Alemania, pasando por París en Francia y Ginebra en Suiza, ciudad esta última donde visité el museo y la sala de control del Gran Colisionador de Hadrones (CERN LHC-Atlas).

Al regresar me encontré con que se avecinaba un drástico cambio político y decidí continuar mi periplo aprovechando unos ahorros procedentes de un dinero que nos dejó mi abuela al morir "para que hiciéramos un viaje". Después de todo, en España estaba claro que no había nada que hacer a nivel laboral (tras echar mi solicitud a innumerables ofertas de empleo que nunca contestaron) y habida cuenta que la investigación de mi doctorado la podía hacer a distancia, pues no me dieron ni despacho, ni laboratorio ni una triste mesa en un sótano para trabajar.

Recibí algunas invitaciones de amigos en América Latina y busqué colaboraciones como voluntario en algún proyecto de cooperación, con lo que tras mucho organizar agendas y viajes, despegué rumbo a México, de donde fui a Perú, Chile y Brasil. Parte del viaje lo he ido contando en el blog y otra parte os la contaré muy próximamente. Entre medias logré nuevamente una beca para China a fin de estudiar mandarín en Pekín por segundo año consecutivo y encadené esta etapa al final de mi viaje, no sin tener graves problemas con los visados al chocar frontalmente con la anquilosada y monolítica burocracia internacional que hicieron que finalmente prácticamente me hubiera salido más a cuenta ir de motu proprio, pero eso entonces no lo sabía.

Durante este viaje salió una convocatoria en la universidad de Burgos para estudiantes de doctorado muy más adecuada a mi perfil, y a pesar de remover cielo y tierra para presentar la voluminosísima documentación que me pidieron en papel, en pleno tránsito internacional, desde ventanillas en otro continente y a menudo en otro dialecto y sin que el Registro admitiera envíos por e-mail (que ya tiene bemoles la cosa en el siglo XXI), me dejaron fuera alegando (cuando no había mutis administrativo) un tecnicismo tras otro, sin dejarme ni siquiera concursar en un proceso plagado de irregularidades. Tras presentar una reclamación tras otra, varias en forma de instancias, todas fueron desechadas indolentemente. Hasta me obligaron a presentar una instancia para que me admitieran otra instancia... y eso desde el desierto mexicano con una diferencia horaria de casi medio día. En el súmum de la falta de justificación llegaron hasta a decirme que mi firma no era la mía. Quedó bien claro que ésta convocatoria fue una auténtica chapuza y que el supuesto de libre concurrencia a concurso público no rige en la UBU. Aún sigo recurriendo el proceso, pero ya sabéis como son estas cosas: "Tengas juicios y los ganes" dice el proverbio.

El caso es que regresé del viaje a mediados de agosto y el espectáculo al llegar fue de lo más deprimente: las cosas en España no solo no estaban mejor, sino que habían empeorado sensiblemente, con más paro, más protestas, más recortes y menos ayudas. Me matriculé de nuevo en el periodo de investigación del doctorado (tercer año, y quinto de los estudios de postgrado) tras tantear una interesante alternativa de Astrofísica y Cosmología en Barcelona llevo tiempo persiguiendo pero que aún no cuajó (quizá para un postdoc en el futuro, quién sabe). Además empecé a moverme, sobre todo en Madrid, para explorar las alternativas al autoempleo emprendedor, aunque como todo, las supuestas ayudas y subvenciones para inciar la actividad empresarial en este país son mucho ruido y pocas nueces, o ninguna.

Había que apuntar fuera de España. La Fundación Europea para la Ciencia volvió a tener la deferencia de invitarme a participar en sus sesiones de política científica, con lo que concurrí a Dublín a una sesión con varios científicos y representantes políticos de alto nivel. También publiqué un par de artículos en el blog sobre la investigación que estoy haciendo para mi doctorado en ingeniería: los métodos del Temple Paralelo y la Aleación Cuántica. Ahora mismo me encuentro trabajando en un tercero que cerrará la serie.

El mercado laboral está fatal: a pesar de todos los esfuerzos y ofertas de trabajo a las que me inscribí en todo el año apenas sí conseguí impartir una consultoría de 15 horas (más las que lleva prepararlo, que esas no cotizan) por el que me pagaron unos 400€: mi único sueldo, ya no mensual, sino -en todo el año 2011- (evidentemente no da para cubrir gastos ni de lejos, por no hablar de las nuevas tretas de recaudación de un Estado cercano a la quiebra). Eso sí, al menos el contenido del curso fue edificante, pues trató de métodos estadísticos avanzados de control de calidad en los laboratorios de producción alimentaria de unas de las plantas industriales que Pepsi-Co tiene en Burgos (la Matutano). Para consolarme, seguí acudiendo al gimnasio y de vez en cuando dando un paseíto por el monte.

Hacer un doctorado es duro, y más en esta coyuntura, aunque por suerte mi familia me ha apoyado bastante, pues si no fuera así (dejándome vivir en un piso que está permanentemente en obras) y no hubiera ahorrado durante la época de "vacas gordas", probablemente lo habría tenido que dejar para poner copas en un bar o pintar retratos en la calle. Y con el frío asesino que hace en Burgos y la edad que uno va teniendo (cuando empezó la crisis del empleo para los jóvenes, ¡yo aún era joven!), lo último no parece muy buena opción, pues ya va surgiendo algún problemilla de salud con sus consiguientes visitas a la Seguridad Social.

¿Cómo veo el 2012? Pues en España lo veo oscuro tirando a negruzco tostado con ribetes caramelizados.

Mi intención es acabar el doctorado de aquí a junio y en eso voy a emplear todas mis energías, el tiempo que no esté estudiando chino ni en el gimnasio. Si tras el primer semestre la situación no ha cambiado mucho-muchísimo, mi mejor apuesta estará en irme a China de nuevo, pero esta vez a quedarme por un tiempo más largo y buscar trabajo, quizá en Shanghai donde tengo amistades. Esta megalópolis de ventitantos millones de habitantes tiene un parque científico empresarial donde están las principales multinacionales tecnológicas del mundo y es el principal puerto marítimo del planeta. Al situarse en la desembocadura del tercer río más largo (como su propio nombre indica: "junto al agua" 上海) que nace en la cordillera más alta del globo, es un centro dinámico para los negocios y ahora en pleno crecimiento, como toda la República Popular China. En el peor de los casos, aunque no se cumplan mis sueños de vida ni encuentre nada bien remunerado allí, al menos perfeccionaré el idioma. Y en el mejor, me quedaré allí permanentemente hasta que la situación en Europa y particularmente España levante cabeza. Si es que lo hace.


De momento son solo planes y el resultado final puede variar (mucho), pero planes era también el periplo por Latinoamérica, así que ya veremos qué sucede. Ahora mi objetivo más acuciante es superar la lacónica burocracia universitaria y conseguir que se forme en breve plazo un tribunal científico para defender mi tesis doctoral. Y que su veredicto sea favorable, claro está. Aquí lo leeréis.


¡Feliz 2012, año del Dragón!

4 Comments:

  • Qué decir después del recopilatorío, el cuál ya habíamos leído durante todo el año pero que visto en resumen nos muestra que este país se merece irse a dónde ya sabemos...

    Y sí, también estamos hartos de que digan que en Alemania necesitan tropecientos ingenieros y esas cosas... pardiez, ¿por qué las cosas son como son aquí?

    By Blogger Karstiel, at 4 de enero de 2012 00:04  

  • Pues eso, así las cosas.

    Por lo demás, en Alemania las cosas no están mejor. Recuerda que aquí hace unos dos años también se gastaron un dineral en una campaña publicitaria portodos los medios de comunicación que decía que hacían falta nosecuantosmil ingenieros informáticos, porque no encontraban. ¡Si tenemos más egresados que cualquier otro en cualquier otra especialidad! Y que el salario medio eran 60.000 euros y cosas así. ¿alguien se lo creyó? Luego estaban las ofertas de infojobs con 90 candidatos cada una, pero no contrataban a nadie. O si acaso, contrataban con condiciones leoninas y sueldos de miseria. Al final, todo era una treta para bajar los salarios, empeorar aún más las condiciones de trabajo y a la postre, desterrar a nuestra generación, la primera que vivirá peor que sus padres.
    De Alemania precisamente vienen los "minijobs", y amigos alemanes míos muy bien preparados, aunque quieren, tampoco encuentran trabajo en su país. Y menos que van a encontrar si les llegan tropecientos españolitos que curran el doble de horas por la mitad. Recomiendo ver este documental de RTVE sobre la "Generación perdida", porque eso es precisamente lo que está pasando.

    By Blogger Alfonso de la Fuente Ruiz, at 5 de enero de 2012 12:38  

  • ¡Hagas planes y los cumplas!

    Shangai seguro que se ve preciosa en el año del dragón.

    ¡Feliz 2012!

    By Blogger CoaX, at 5 de enero de 2012 12:39  

  • Y tienes toda la razón. Yo he estado trabajando 4 años en una empresa alemana (solo éramos unos 15 españoles vs 400 alemanes) y sí, más o menos es como cuentas.

    No vivían mal en la empresa pero cuando preguntaba como era que no cambiaban (cosas de como iba la empresa), decían que puffff, que mejor lo que tenían.

    Por cierto, leí el otro día que en China iban a empezar a endurecer las condiciones para aceptar a un trabajador extranjero.

    Pd. Le echaré un vistazo al documental, que creo que no lo he visto. ¡Graciñas!

    By Blogger Karstiel, at 5 de enero de 2012 12:41  

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