Me voy a hacer las Américas

He reservado un vuelo solo de ida en el mes de mayo con destino a Hermosillo (México). Para quien lo desconozca, esta ciudad está en la costa oeste de norteamérica, frente al golfo de California y relativamente cerca de Tijuana y de la frontera con los Estados Unidos. Mi intención es pasar allí un tiempito, conocer la cultura de este pueblo hermano, disfrutar el desierto en el salvaje oeste y luego si todo va según lo previsto, viajar también hacia sudamérica por el área de Perú (que ya visité hace algunos años, como os contaba en estos artículos). Puede incluso que suba un par de días para hacer escala en Los Ángeles y visite la nueva empresa de tecnología de uno de los fundadores de la red social Tuenti, o quizá dé antes una breve vuelta por Europa, aunque por el momento los planes no están cerrados.
Ya sé lo que pensáis: ¿Y cómo me financio? Una cosa son los ingresos y otra muy distinta la capacidad de ahorro, y como ahora no tengo ingresos, ya que en este país de Dios ya no es que no quieran dar trabajo a los jóvenes cualificados, sino que ni siquiera becas misérrimas, pues he roto la hucha simbólicamente para ir tirando de los ahorros que guardé como una hormiguita durante la época de vacas gordas. Principalmemente de mi indemnización por despido improcedente. Como la ruptura huchil es un momento importante, he grabado el evento en vídeo con banda sonora épica y todo. Vedlo aquí:
Rompiendo mi hucha-cerdito from Alfonso FR on Vimeo.
La odisea del ahorro
Para que veáis lo que puede dar de sí una hucha-cerdito, os diré que me costó unos 3 € si mal no recuerdo, y que a base de centimillos guardados de las vueltas de la frutería y similar, he contado un total de 85€ con 25 céntimos (y siete peniques ingleses que se debieron de colar). Eso sí, he remendado muchos pantalones y de algún capricho y alguna que otra cervecita me he tenido que privar durante años para llenar así mi alcancía.
Aprovecharé también durante estos viajes los tipos de cambio de las divisas, ahora que el euro está alto comparado con el dolar americano, con el peso mexicano y con el sol peruano, que todo aporta. El avión cuesta más que lo que hay en la hucha, claro, pero también tengo algo en la cuenta corriente y el billete lo he reservado con mucha antelación, que es más barato. También cuenta haber estudiado matemática financiera, seguir las noticias sobre economía y saber cómo se hace el dinero, pero lo que más, tener muy buenos amigos.En principio estaré en América mínimo un mes, pero no descarto extender mi estancia si encuentro algún trabajo interesante, que a poco habrá más que en España, con nuestro veinte y pico por ciento de paro y cuarenta y tantos por ciento de paro juvenil. Sea lo que sea, seguro que será una experiencia fenomenal. Los lugares a visitar están todos en la costa oeste, de cara al océano Pacífico, y desde aquí quiero agradecer a aquéllos amigos que muy amablemente me brindan la oportunidad de alojarme con ellos a lo largo de esta aventura, favor que pienso corresponder aunque sea como pinche de cocina (que no se me da mal).

También cuenta que no tengo hipoteca, mujer ni novia que se sepa (y si la tuviera, querría que se viniera conmigo), ni hijos pequeños a los que cuidar, ni otras cargas familiares, y que pronto comenzarán las siempre molestas obras en el edificio y la calle donde vivo, así que es ahora o nunca. Más adelante puede que las circunstancias de la vida me lo impidan ¿Quién sabe? Solo se vive una vez. Un viaje de éstos aporta perspectiva, desmitifica tópicos, enriquece culturalmente y ayuda a ampliar horizontes, por lo que os animo a todos a realizarlo alguna vez en la vida.
Ya sé que mucha gente me colgará el sambenito y pensará "mira éstos, tanto quejarse y venga a viajar, son unos vagos y encima chupan del frasco" (no soy el único estigmatizado que sufre estos "halagos"), pero mira, estar desempleado de larga duración, alternando empleos por horas que no dan ni para pipas, becas precarias por debajo del salario mínimo interprofesional y en ocasiones sin ni siquiera derechos básicos como la cotización al sistema de protección social en salud o para pensiones de jubilación, todo esto es una circunstancia sobrevenida por la crisis, nuestra clase política y nuestros empleadores que no emplean. De todo ello no tengo la culpa y paso de encima, quedarme en casa para amargarme más en lugar de salir a buscar la proverbial oportunidad, que está ahí fuera.
Citando a Antonio Machado en boca de mi abuelo: "solo un necio confunde valor y precio".
Como de costumbre, todo lo que vea os lo iré radiando desde este blog. Aún quedan dos meses para despegar y ya me estoy impacientando... pero habrá que esperar.









