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martes 25 de octubre de 2011

Visita científica a Dublín

Hace unos días hice un viaje a Dublín de contenido científico, invitado por la Fundación Europea para la Ciencia (ESF). Permitidme que me salte un poco la continuidad en la narración de mi periplo internacional, introduciendo en el blog este episodio breve más reciente.

El motivo de la visita fue asistir a la presentación del libro "Casos de éxito europeos en matemática industrial" prologado por Mrs. Máire Geoghegan-Quinn, Comisaria Europea de Investigación, Innovación y Ciencia, y Mr. Seán Sherlock, Ministro Irlandés de Investigación e Innovación, quien asistió a un almuerzo en 'petit comité' en la Royal Dublin Society junto a otras personalidades y matemáticos procedentes de todos los confines de Europa.

Dicho almuerzo fue seguido por un ciclo de conferencias sobre matemáticas a nivel europeo y una ronda de debate. Más tarde se celebró una cena de gala y al día siguiente fuimos a visitar el antiguo observatorio astronómico de Dunsink.

Este encuentro subsigue a una serie de eventos relacionados con el "Forward Look on Mathematics and Industry" del que ya os hablaba aquí en cuanto a las reuniones de Madrid y Bruselas. La página con todos los detalles sobre el evento irlandés de la ESF puede encontrarse aquí. Fue un momento muy apropiado para viajar a Dublín, puesto que esa misma semana se estaba celebrado la semana irlandesa de las matemáticas: MathWeek.ie, que recoge aquí la nota de prensa de nuestro evento, y además la ciudad se está preparando para acoger el próximo año los actos del mayor foro europeo abierto sobre ciencia: Dublin - City of Science 2012, que tendrán lugar justo un mes antes de los juegos olímpicos londineses.

Aquí puede leerse una parte del discurso del ministro. Por su parte, la Sociedad Matemática Europea ha dejado clara su posición en esta declaración sobre las contribuciones de la Comisión Europea a la Investigación [2] y su presidenta publicó hace poco un artículo sobre la clausura del Forward Look en Bruselas que se publicó en el boletín del ECMI nº49 (Consorcio Europeo de Matemáticas e Industria).

El libro, cuidadosamente editado a todo color por Springer, contiene un compendio de aplicaciones exitosas de las matemáticas al entorno industrial, incluyendo experiencias de gran variedad de problemas, desde contención de plasma en reactores hasta la construcción de la sociedad digital, pasando por el diseño óptimo de carteras de inversión financiera, producción de imágenes tridimensionales de rayos-X para dentistas o plataformas de apoyo a la toma de decisiones en situaciones críticas, como la que se está produciendo en las Islas Canarias. En la web del Forward Look de Ceremade puede consultarse en formato digital un borrador del libro con más de cien páginas.

La Real Sociedad Dublinesa (RDS) tiene tres siglos de historia y se aloja en un imponente edificio al sur de la capital de Irlanda, muy cerca del centro.

El objetivo de su creación fue impulsar las artes, la industria, la ciencia y la agricultura para mejorar la economía nacional. Además cuenta con señoriales salas, campos deportivos, graderíos y una excelente colección de obras de arte.

A lo largo de las conferencias, se expusieron varios casos de éxito de solución de problemas matemáticos aplicados a empresas y organizaciones, incluyendo el empleo de tecnologías de computación paralela (véase como ejemplo el parallel tempering) a problemas variados, como la modelización tridimensional estereoscópica del clima por el ICHEC, que es el instituto irlandés de High Performance Computing y utiliza nVidia CUDA (tecnologías de las cuales ya os hablaba hace un año).

También se presentaron algunos de los objetivos de esta serie de iniciativas, entre ellas, coadyuvar a la construcción e interrelación de la comunidad científica europea, mejorar los índices científico-tecnológicos y de investigación europea según la OCDE, lograr la inclusión de la matemática como prioridad en el 8º Programa marco y coordinar de una infraestructura virtual de investigación para la financiación del Instituto Europeo de Matemáticas e Innovación (EIMI).

El debate fue bastante encendido, como afortunadamente suele ocurrir durante estas reuniones, y siempre demasiado corto. Si nos dejaran, nos pasaríamos hasta bien entrada la noche...

Pero eso tuvo arreglo, pues al anochecer y siguiendo el horario inglés, se nos ofreció una cena de gala en la misma RDS amenizada por varias deliciosas actuaciones folklóricas. Irlanda tiene un rico pasado celta así como cultura y lengua propias, muy al estilo de País Vasco o Galicia (véase esta otra visita matemática a Coruña o la historia de Breogán). Ya al bajar del aeropuerto y por toda la ciudad pueden verse multitud de letreros y señales subtitulados en gaélico irlandés, un idioma que, aunque sea un tópico, para quienes no lo conozcáis diré que suena bastante parecido al élfico del Señor de los Anillos (que tiene un gran público). No en vano Enya es un grupo irlandés (coautor de la banda sonora de la saga) y su autor original J.R.R. Tolkien fue doctor honoris causa por la universidad nacional de Irlanda, de donde seguramente tomó muchos elementos para su obra literaria.





El espectáculo que presenciamos fue fastuoso, incluyendo un dueto de flauta travesera y arpa irlandesa o Cláirseach, con rico y variado repertorio. A éste le siguió una preciosa actuación musical bastante espontánea de una joven de irlanda del norte que entonó a capella dos hermosas y antiguas canciones en gaélico.

 
El broche final lo puso una animada y vigorosa giga irlandesa en que cuatro bailarines hicieron temblar el suelo de madera del salón con sus evoluciones, acompañados de briosa música celta y terminando por sacar a bailar a algunos de los asistentes, entre risas y alborozo.


Me sorprendió un tanto el exacerbado espíritu nacionalista de Irlanda en detalles como el debate para las inminentes elecciones presidenciales, que se retransmitió por televisión parcialmente en gaélico entre siete candidatos. Evidentemente, la unificación lingüística y de estándares tiene su ventajas (si no que se lo pregunten a mi adaptador de tomas de corriente eléctrica), aunque también es muy importante conservar estos riquísimos acervos regionales. Por lo demás, disfruté mucho del folklore y de conocer otro pedacito de historia y cultura. Fue sin duda una noche mágica digna de la afamada mitología céltica.


NOTA: Imagen de "Otherworld" (Vértigo/Planeta deAgostini)

Al día siguiente salimos temprano en un autobús particular una selecta representación de los asistentes a la jornada anterior, para desplazarnos al cercano Observatorio Astronómico de Dunsink, un complejo arquitectónico situado sobre una colina, con más de doscientos años de historia que aloja algunos antiguos telescopios operados por poleas, sogas y contrapesos. Nada que ver con el moderno ESAC sito en Madrid que ya visité en 2007, aunque se le da un cierto aire añejo y sus bien conservados equipos aún permiten observar directamente los anillos de Saturno. Cuenta además con una increíble biblioteca y habitaciones para alojar doctos inquilinos en el incomparable entorno de la campiña irlandesa.

Allí se nos presentó la historia del Observatorio (que en el pasado ha mantenido acuerdos de colaboración con entidades punteras a nivel mundial como el Instituto de Astrofísica de Canarias) y de sus ocupantes, siendo el más afamado sir Hamilton, famoso por sus aportaciones a la teoría de grafos y su definición de los cuaterniones como extensión a los números complejos.

Tras la presentación se mantuvo un largo debate asambleario sobre las posibles acciones de colaboración multilateral entre las instalaciones científicas de Irlanda y las líneas de trabajo europeas, haciendo especial hincapié en la constitución del ya mencionado EIMI hacia 2015, siguiendo el plan que figura en el siguiente diagrama:


Entre otras aportaciones de los asistentes, personalmente me resultó muy interesante ojear los 'proceedings' de la Universidad de Limerick, repletos de curiosos y útiles casos de aplicación de la matemática a la industria, desde el cálculo de ahorro energético en consumo eléctrico al estudio detallado de la evolución de burbujas de gas en cerveza negra.

El observatorio, cuyos edificios visitamos, está muy relacionado el Instituto Dublinés de Estudios Avanzados (DIAS) que comprende una escuela de física teórica y cosmología, además de otra de estudios célticos. El edificio principal fue construido sobre la roca madre para evitar vibraciones observacionales al telescopio, con la mejor tecnología de la época. La lente tuvo que ser traída de estraperlo desde centroeuropa y diversas colaboraciones llegaron desde lugares tan distantes como África meridional. Su biblioteca es extraordinaria, si bien se beneficiaría grandemente de contar con fondos para la digitalización de sus archivos para poder afrecerlos a través de internet. Contiene una extensa colección de volúmenes sobre matemáticas, física y ciencias del espacio, además de algunos documentos de Hamilton y otros de sus moradores que no fueron trasladados al archivo del Trinity College en Cambridge.

En el DIAS están también muy interesados en alojar estudiantes de doctorado e investigadores que quieran adaptarse al húmedo clima irlandés a cambio de una inmejorable oportunidad para hacer ciencia.Uno casi puede imaginarse los espíritus de sus antiguos y sesudos moradores paseando, ensimismados con este o aquél enigma natural, por sus acogedores pasillos.

Estuve comiendo mi plato de pilaf con una copita de vino blanco chileno junto a la chimenea del observatorio, justo en el mismo lugar donde se sentaba el propio Hamilton, según me contó el ama de llaves. Mientras, conversé pausadamente con el responsable de mantenimiento del lugar, un peculiar y afable ex-navegante de los mares del norte, poseedor de antepasados españoles con orígenes en Galway.

Tras la visita salimos directamente hacia el aeropuerto. Me gustaría haber tenido la oportunidad de quedarme más tiempo en la ciudad y tal vez visitar la excelente Galería Nacional de Irlanda, la catedral de San Patricio, los museos de Arte Moderno y de Arte Contemporáneo, y el curioso Museo Nacional del Leprechaun (los duendecillos mitológicos), así como conocer el centro alrededor del formidable espiráculo (una gigantesca aguja de 120 metros de altura), y tantos otros lugares de esta preciosa ciudad de contrastes, pero todo eso deberá quedar, por el momento, para otra ocasión.

En un futuro, me gustaría poder hacer alguna excursión por los verdes paisajes de irlanda, con tiempo y buen clima. Todo se andará.

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