Del paro al ocio
El libro se llevó el XI Premio Anagrama de Ensayo y a pesar de sus veinticinco años de existencia, está en plena actualidad. Esto es debido al reciente incremento del paro en España y toda vez que continuamente oimos hablar de crisis económica y de la migración a un nuevo modelo basado en la economía de la abundancia y la economía del conocimiento. Además, mañana se reúne el G-20 en Londres.
No es casual que me interese el tema: hoy se cumple un año desde que estoy en paro. No he permanecido precisamente "ocioso", pues he terminado un curso de dibujo, dos de finanzas y estoy terminado mi postgrado en ingeniería matemática, entre otras cosillas. Vayamos con el texto, del que he seleccionado varias porciones bastante largas:
(En el cambio de milenio...) ...han surgido dos contradicciones en las sociedades industriales avanzadas, una económica: pretender automatizar y mantener el pleno empleo, y otra cultural: educar a los jóvenes de la sociedad opulenta en la moral puritana. La primera produce la crisis del paro; la segunda, el pasotismo.
Al leer los dos primeros capítulos del libro tuve que ponerme inmediatamente de su parte, como integrante del sector asociado a la tecnología. Algunos de los puntos pueden ampliarse en los enlaces que incluyo sobre el texto, muchos de aquéllos tratados en este blog.
En medio de esta prosperidad, y debido al propio éxito, la tecnología se mejora, se progresa espectacularmente en cibernética y se comienza a automatizar la industria. Naturalmente, cuanto más eficientes son las máquinas, menos hombres son necesarios. Estos hombres desplazados por las máquinas no pueden ser absorbidos por nuevas empresas, porque la economía funciona a plena capacidad; y si ésta se aumenta, los recursos naturales suben de precio y se empeora la inflación. La salida del paro por aumento global de producción es inflacionista y, a la larga, limitada por las materias primas disponibles, por la crisis ecológica, y por la capacidad de ingurgitación, ya un tanto estragada, de la sociedad de consumo.
[...]Que no se nos diga que somos utópicos, porque la utopía es precisamente empecinarse en mantener el pleno empleo a 40 horas semanales, cuando enormes fábricas automatizadas emplean 10 operarios donde antes se ocuparían un millar [...]

La solución consiste en que trabajen todas las personas menos horas, con lo cual no habrá parados, y que el producto producido por las máquinas se reparta eliminando plusvalías, de modo que todo el mundo cobre lo necesario para mantener su nivel de vida como cuando trabajaba 40 horas. El proceso hacia esta solución es factible pero necesita un cambio de mentalidad [...]
La economía en una nueva clave es la economía de la abundancia. En la economía de la escasez, el objetivo primordial es aumentar al máximo el Producto Nacional Bruto (total de bienes y servicios producidos por la economía nacional durante un año). En la economía de la abundancia, el objetivo primordial será aumentar la calidad de vida. La calidad de vida se medirá por unos indicadores sociales, cuya agregación dará idea de la mejora relativa de calidad de vida en sus diferentes aspectos: urbanismo (congestión, polución, accesibilidad, viviendas), condiciones de trabajo, calidad y estética de los artículos producidos, creatividad personal, realización, contacto social y demás aspectos psicológicos y sociológicos.
La economía en una nueva clave puede ser la economía de la paz, puesto que una posibilidad que abre la era de la abundancia es la ayuda desinteresada de los países ricos a los pobres. La solución desarrollista empleada hasta ahora para resolver el problema ricos-pobres no funciona. Se pretende resolver desigualdades no igualando, sino haciendo crecer más a ricos y pobres, con lo que la desigualdad en términos relativos aumenta. [...]
Platón dijo que "un hombre pobre es el que tiene muchas necesidades, y un hombre rico el que tiene pocas". [...]

Recuerdo a este respecto un apólogo de Chuang-Tzu en el que dice: "por mor de seguridad contra ladrones cerramos nuestra propiedad con llave y baldón en cajas fuertes. Esto, entre propietarios es de sentido común. Pero viene un ladrón prepotente, arrea con caja y todo, la pone sobre sus espaldas y su única preocupación es que no se salte el cerrojo ni se rompa el baldón. De modo que lo que el mundo llama previsión es sólo una manera de reunir, encajar y asegurar el botín para ladrones más audaces. ¿Quién de entre los llamados habilidosos, no está gastando su vida en amasar una fortuna para un ladrón mayor que él?" [...]
Bastante revolucionario ¿no?. Sobre todo para los años 80. Ya el Club de Roma avisó de los peligros del crecimiento como fin, en lugar de como medio, tal y como relataba mi abuelo materno en el artículo "El crecimiento cero: ¿es posible y recomendable?". En otro lugar del texto se habla de la creación de necesidades artificiales, tema debatido en este blog hace algún tiempo con motivo del taller: ¿Por qué los vendedores no quieren vendernos nada?
Lo primero a que han de tender los países ricos es a detener su crecimiento económico, lo cual no quiere decir parar el progreso, sino dedicarse a mejorar en calidad en vez de aumentar en cantidad. No a fabricar más coches por año, sino a fabricar los mismos coches y que duren más años. El progreso no se detiene porque la investigación e innovación continúan al ritmo actual; lo que cambia es que en vez de aplicar los inventos a crecer en cantidad se aplican a mejorar la calidad de lo que hay. Es la diferencia entre desarrollo y crecimiento: crecimiento es más de lo mismo o aumento en cantidad; desarrollo es aumento en calidad o cambio en la estructura hacia un mayor orden y complejidad. [...]
La conclusión inescapable de estos estudios es que el crecimiento ilimitado no puede continuar. Si nosotros no ponemos medida, la Naturaleza impondrá despiadadamente los límites. Si aceptamos que la naturaleza decida, dejando las cosas como están y esperando, lo más probable es una disminución incontrolable de población y capital,, un colapso. [...]

Las únicas cantidades que han de mantenerse constantes son la población y el capital. Cualquier actividad humana que no requiera un gran flujo de recursos irreemplazables o que no produzca severa degradación ambiental, puede continuar creciendo indefinidamente. En particular, las ocupaciones que muchos consideran las actividades más deseables y satisfactorias del hombre: educación, arte, música, religión, investigación científica, deporte y comunicación social en todas sus formas. [...] En una economía de crecimiento cero, la cantidad de producción material sería fija y toda mejora en los métodos productivos podría resultar en mayor ocio para la población.[...]
Lo siguiente tiene auténtica similitud con la situación actual del colectivo de profesionales de la informática que se está viendo. Una disciplina ésta muy cercana a la tecnología, a las máquinas, al conocimiento y a la globalización, y por tanto especialmente sensible a estos temas:
El crecimiento cero implica una reorientación del progreso hacia un aumento de la calidad de lo que ya se tiene. Y tiene como condición necesaria la inversión de uno de los objetivos clásicos de la economía de la escasez: el pleno empleo. El pleno empleo, entendido como hasta ahora, no sólo será un objetivo deseable, sino que será perjudicial. Esto explica la actual paradoja de la automatización: los obreros, que son liberados por el automatismo de las tareas más pesadas, son los primeros en oponerse a la automatización. Se tiene hoy día la paradoja de unas personas que se oponen a su liberación. La razón está en que el cambio tecnológico que es la automatización no va acompañado de un cambio filosófico, y que las leyes de distribución del producto y de relación en el trabajo se dejan como antes de la automatización.
El cambio filosófico ineludible que trae consigo la automatización es la separación entre ingresos personales y trabajo. En la economía del futuro, todo el mundo tendrá que rendir unas horas de trabajo al año y, por otra parte, tendrá una renta mensual mínima garantizada. Lo uno no dependerá de lo otro, como hasta ahora, sino que serán dos aspectos independientes de la organización económica.
El resto de capítulos tratan otros diversos temas relacionados, incluyendo modelización económica y sociología, que no vienen tanto al caso. A partir de aquí se pueden buscar pegas al modelo, muchas de las cuales se han expresado ya en obras distópicas como 1984 (el "Gran Hermano" de Orwell), Fahrenheit 451 (la temperatura a la que arden los libros), La fuga de Logan (de las ciudades cupulares controladas por ordenador), Un mundo feliz (de Aldous Huxley) y hasta la reciente Wall-E. De la tesis y su antítesis, podremos extraer una síntesis que nos guíe.
La viñeta procede de Seppo.net. Las fotografías son de Flickr-Creative Commons y se etiquetan con el nombre de sus respectivos autores .









