Yeah: I'm in Sydney
Después de un largo viaje al fin he puesto mis pies en Sydney, en el condado de Nueva Gales del Sur, Australia. El viaje fue el siguiente: Burgos-Madrid-Londres (Heathrow)-Singapur-Sydney. Aproximadamente 24 horas de avión, repartidas en trayectos de 3, 8 y hasta 14 horas sin salir del aparato.

Viajé en un Airbus de Madrid a Londres y el resto con Qantas Airlines, en un Boeing 747 de dos pisos. La comida de a bordo está bien, e incluso es demasiado abundante, y el trato del personal de cabina es exquisito.
Pero en ambos aviones el espacio entre asientos, de pasillos y servicios es ridículamente pequeño (salvo en primera clase, y me parece que aún allí). Mientras me retorcía en la incómoda butaca por el camino intentano encontrar la postura adecuada para lograr dormir un par de horas seguida, iba pensando en aquellos antiguos zepelines dirigibles que hace se siglos pretendían construir en sus palaciegas versiones agigantadas...
...o en otras más reducidas y personales:


¡Cuánto nos hemos apartado de este paradigma de comodidad en aras de economizar cuanto más mejor, a costa de apretujar a los pasajeros en el interior de la cabina! Con lo que a día de hoy, en pleno siglo XXI podríamos tener...
Por el camino también hubo pequeños problemillas, a los que uno se va acostumbrando pero que no por ello dejan de ser molestos para las personas que viajan en avión: registros constantes de personas y maletas (hasta cinco veces), retrasos en el despegue (Iberia operated flight ¡cómo no!), en el aterrizaje (por no haber sitio para aparcar, al haber salido tarde), en la entrega de maletas,... El requisado de un aerosol de desodorante por superar en cinco decilitros el ridículo límite permitido, supongo que para que no lo usara como lanzallamas para secuestrar el avión amenazando con quemar el bigote del copiloto... El encontrar que en Singapur es más sencillo encontrar un acceso a internet (gratuito) que en el mismo Londres, donde cobran el abusivo precio de ocho euros la hora... Las ubicuas tiendas y máquinas expendedoras con precios exorbitados de todo punto, incluso aunque se anuncien como duty-free, "libres de impuestos" (¿Y no venderían más poniendo precios asequibles?). Cosas a mejorar.
Por lo demás, todo genial. El recibimiento, estupendo y el lugar fabuloso. Ni el mismísimo país de Oz.
Esta mañana me he dado un paseíto después de dormir unas cuantas horas y adaptarme al horario cambiado de Australia, donde la noche es el día y el verano, invierno. Hay mucho que ver y mucho que contar, así que os dejo aquí para citaros próximamente e ir contandoos las maravillas que se adivinan en esta ciudad de surf y rascacielos.

Viajé en un Airbus de Madrid a Londres y el resto con Qantas Airlines, en un Boeing 747 de dos pisos. La comida de a bordo está bien, e incluso es demasiado abundante, y el trato del personal de cabina es exquisito.
Pero en ambos aviones el espacio entre asientos, de pasillos y servicios es ridículamente pequeño (salvo en primera clase, y me parece que aún allí). Mientras me retorcía en la incómoda butaca por el camino intentano encontrar la postura adecuada para lograr dormir un par de horas seguida, iba pensando en aquellos antiguos zepelines dirigibles que hace se siglos pretendían construir en sus palaciegas versiones agigantadas...
...o en otras más reducidas y personales:

¡Cuánto nos hemos apartado de este paradigma de comodidad en aras de economizar cuanto más mejor, a costa de apretujar a los pasajeros en el interior de la cabina! Con lo que a día de hoy, en pleno siglo XXI podríamos tener...
Por el camino también hubo pequeños problemillas, a los que uno se va acostumbrando pero que no por ello dejan de ser molestos para las personas que viajan en avión: registros constantes de personas y maletas (hasta cinco veces), retrasos en el despegue (Iberia operated flight ¡cómo no!), en el aterrizaje (por no haber sitio para aparcar, al haber salido tarde), en la entrega de maletas,... El requisado de un aerosol de desodorante por superar en cinco decilitros el ridículo límite permitido, supongo que para que no lo usara como lanzallamas para secuestrar el avión amenazando con quemar el bigote del copiloto... El encontrar que en Singapur es más sencillo encontrar un acceso a internet (gratuito) que en el mismo Londres, donde cobran el abusivo precio de ocho euros la hora... Las ubicuas tiendas y máquinas expendedoras con precios exorbitados de todo punto, incluso aunque se anuncien como duty-free, "libres de impuestos" (¿Y no venderían más poniendo precios asequibles?). Cosas a mejorar.Por lo demás, todo genial. El recibimiento, estupendo y el lugar fabuloso. Ni el mismísimo país de Oz.
Esta mañana me he dado un paseíto después de dormir unas cuantas horas y adaptarme al horario cambiado de Australia, donde la noche es el día y el verano, invierno. Hay mucho que ver y mucho que contar, así que os dejo aquí para citaros próximamente e ir contandoos las maravillas que se adivinan en esta ciudad de surf y rascacielos.











5 Comments:
Ya te lo dije pero.... vaya envidia!
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Montxo, at 15 de octubre de 2009 12:26
Si lo has hecho por dar envidia al personal, me parece bien, pero mira que llevarte el ordenata........ A eso se le llama "vicio".
Un abrazo y que disfrutes de esa gran ciudad.
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Esperanza, at 15 de octubre de 2009 18:26
No sé si te lo creerás, Fonso, pero en este momento eres el tío al que más envidio de toda la Tierra (y mira que están los del IAC con un pedazo telescopio para ellos solitos...).
:ppp
PS: Bueno, rectifico, eres el segundo, el primero es Mr. Gates. ;)
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Carlos, at 15 de octubre de 2009 22:36
¡¿Y pagaste 8 euros en Londres para tener acceso a tu dosis diaria de internet?! ¡¡¡Ay, cómo estamos!!!
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Alvaro, at 16 de octubre de 2009 17:23
Bueno, no pagué, solamente lo señalo. Preferí esperarme hasta Singapur, donde había dos terminales con acceso gratuito a Internet. Malasia sí que es un país avanzado, visto lo visto.
Traerme el netbook es más una medida de subsistencia que un vicio. Además de para buscar información local y de desplazamientos, debo atender a las dos docenas (A.S.: "After Spam") de correos que me llegan cada día de los arios fregados en que ando metido.
¡Estar desconectado no es una opción! Debería daros un poco menos de "indivia", porque estos días ando bastante acatarrado... se ve que tanto cambio de clima y tanto aire acondicionado en el avión me ha cogido con las defensas bajas (eso, o tengo gripe, no sé). Lo cual no obsta para que mañana, con suerte, vayamos a las Blue Mountains a ver canguros y koalas. Chincha, rabiña...
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Alfonso de la Fuente Ruiz, at 16 de octubre de 2009 23:13
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