Cómo realizar una página de cómic (al aerógrafo) II de II
Parte II de II: Hoy concluye el detalle del proceso que seguí para crear una vistosa página de cómic en la Academia de Formación Creativa de Carlos Díez allá por junio de 2008. Esta historia comenzó aquí.
En la primera parte nos quedamos con una página coloreada con acuarela a tamaño folio (DIN-A4). En la segunda parte contaré cómo pasarla a gran tamaño para realizar la versión definitiva y emplear técnicas de aerografía con máscaras adhesivas, entre otras cosas. Vamos "al lío".
Nos habíamos quedado con la versión coloreada en pequeño y una fotocopia del boceto original a lápiz ampliada a doble tamaño. Pasamos a la mesa de luz con esta fotocopia y un pliego de papel rugoso especial para pintura aguada, de tamaño algo superior a DIN-A3, para que sobre. Este papel a menudo viene en rollos, así que puede que haya que recortarlo. La idea es reproducir el diseño en grande, para que al reducirlo después informáticamente, los detalles se vean mejor y nuestras líneas temblonas parezcan trazadas por una mano firme (un viejo truco).

Así que situamos el papel rugoso sobre la fotocopia y todo ello sobre la mesa de luz. Ponemos la página coloreada cerca para fijarnos en las correcciones que queramos hacer y calcamos el contorno a lapicero. De paso vamos viendo algunas líneas que podemos añadir y otras que podemos eliminar, como marcas en las paredes y briznas de hierba, pues serán añadidas después con trazos de color. Yo aproveché además para corregir detalles anatómicos, perfilar lineas curvas y rectas, y rehacer todo el graffiti de la viñeta final, pues me pareció que se podía mejorar bastante, así que ¡no todo fue calcar!
El entintado es una tarea delicada que requiere paciencia, tranquilidad y una mano firme. Un solo sobresalto al final de la página puede producir que emborronemos todo el trabajo anterior, así que la tensión ha de ser constante, con pausas frecuentes para descansar vista, mano, espalda y mente. Para entintar se puede usar plumilla, pincel, rotuladores de punta fina o una combinación de lo anterior, que fue lo que yo utilicé. Me gusta usar plumilla con su mástil porque se obtiene un resultado muy "vintage", pero requiere muchos cuidados ¡y a menudo se rebela contra el dibujante!
Obsérvese que hice también algunos trazos con pintura de palo de color rojo, para indicar que ahí habría que aerografiar después. En el original aparecían con tinta negra pero la eliminé porque una vez pintada es muy difícil de cubrir con un tono de color.
Piano piano se va acabando de entintar, echando mano de plantillas si es necesario para rotular texto o, como en este caso, unos círculos para que salgan bien redondos. Es notable la inutilidad del ser humano para dibujar un círculo perfecto a mano alzada, pero gracias a las plantillas se hace en un santiamén.
El siguiente paso es aplicar color con pinceles de distinto grosor, y para ello, nos valemos de pintura soluble en agua como en la versión a tamaño folio, tratando de conseguir los mismos colores o mejorarlos donde sea posible.
La manera de trabajar con aguadas es ir diluyendo la tinta con agua tratando de rellenar toda la superficie antes de que se seque, en cuestión de menos de un minuto para cada tono. Esto es más difícil a doble tamaño porque tenemos cuatro veces más espacio (por aquello de "dos al cuadrado") asi que iremos cuatro veces más deprisa. Pero no más.
Conviene haber practicado antes las aguadas con una sola tinta, y luego con varias, antes de ponerse "ahí a lo loco". Aquí tenéis una muestra de una aguada monotinta sobre lápiz que hice previamente para probar técnicas de sombreado.

Obsérvese que vamos a ir dejando algunas áreas sin pintar, sobre las que luego aplicaremos aerógrafo. En esta fase no importa si nos salimos un poquito del contorno, porque luego pintaremos encima y no se verá. Siempre que sea sólo "un poquito", claro.
El contorno del graffiti lo dejé también sin entintar, como puede verse. Lo contorneé con lápiz para que quedara más natural al terminar (esto me lo chivaron).
Es importante trabajar bien las sombras aprovechando que la acuarela se diluye. Cuanta más agua haya en la mezcla, más claro saldrá el tono. Y viceversa, si hay mucha tinta, nos quedará más oscuro. Es el momento además de tratar de combinar los colores para conseguir resalte e impresión de tridimensionalidad.
Llegados a este punto, pasaremos a trabajar las "máscaras". Lo primero es cubrir toda la página, ya coloreada y seca, con una lámina de forro transparente autoadhesivo de material plástico, del típico (Ironfix o marca similar) que se vende en papelerías para forrar libros y carpetas.
Sobre esta lámina iremos marcando las siluetas a aerografiar con una cuchilla. Puede usarse una cuchilla con mástil (lo ideal), un cutter normal de esos retráctiles, o una cuchilla de afeitar si no hay otra cosa a mano.
Esto es un procedimiento tan laborioso como el entintado, porque hay que tener mucho cuidado de no cortar tanto como para traspasar el sustrato de papel rugoso, y también de que no se rompa el "ironfix"
Lo ideal es conseguir despegar la máscara completa de una pieza, y poder incluso utilizarla después para aerografías "al negativo", aunque si se rompe o se enfurruña pegándose sobre sí misma, pues nada, a otra cosa.
Una vez terminado el proceso deberemos tener toda la página cubierta de plástico transparente excepto por unas "ventanas" sobre las áreas que queremos que resalten especialmente. Ahora por fin llega nuestro amigo EL AERÓGRAFO:
Tiene un depósito para la pintura en forma de cazoleta y se conecta con una manguerita a un compresor de aire para proyectar la mezcla. Su gatillo controla tanto apertura como intensidad. Los hay de varios tipos y su despiece no tiene nada que envidiar al de un rifle de los marines americanos.

Es conveniente practicar antes fuera de la página para cogerle el tacto al gatillo. Esto es una muestra de lo que se puede hacer con un sólo color y diversas plantillas (desde cenefas y peines hasta hojas de árbol o un llavero):

Hay que cuidar mucho la presencia de grumos y la presión del aire desde el compresor. También se pueden conseguir efectos sorprendentes gracias a la capacidad de la pistola de "soplar" aire comprimido, aunque son menos controlables y por tanto arriesgados. Siempre hacer las pruebas "con gaseosa", en hoja aparte.
Al tema. Utilizaremos el aerógrafo para pintar las áreas que hemos dejado desenmascaradas en la página de cómic. Es importante tapar con papel impermeable a la pintura todas las ventanas menos aquella en la que vayamos a trabajar, e descubriéndolas a medida que avancemos. Podemos sujetar cartulinas con un poco de esparadrapo "de ese que no se lleva la tinta cuando lo despegas".
Como antes, hay que cuidar muy bien los tiempos de secado. Unos pañuelos o trocitos de papel higiénico absorbente nos pueden servir para eliminar excesos de tinta y aplicar texturas. Con algo de tino (más del que yo tengo) se pueden hacer degradados y otros efectos muy chulos tales como tonos de carne, reflejos metálicos y "churretes de óxido".


Tendremos cuidado con las mezclas de colores, porque es más complicado mezclar tonos en la cazoleta de la pistola que hacerlo con acuarela. En general, es mejor elegir colores simples (la pintura especial para aerógrafo tiene una gran variedad, incluso metalizados) y regular su aplicación con el gatillo y la distancia al papel, que hacer mezclas raras, pues luego es muy difícil reproducirlas.
También conviene limpiar bien la cazoleta entre tono y tono, y todo el aerógrafo completo después de cada utilización. Pintar una página de este tamaño puede llevar fácilmente un par de tardes si se hace con calma y buena música.
Una vez acabada y seca la fase de aerografiado tendremos que despegar la máscara con mucho cuidado. Así comprobaremos si hay algún área que nos hemos olvidado de pintar (cosa más frecuente de lo que parece). Si es así, pues nueva máscara y a repetir el proceso. Además perfilaremos las fronteras entre acuarela y aerógrafo con todos los materiales a nuestro alcance, para que el resultado quede perfecto.
Finalmente se pueden añadir detalles como una pátina general de aerografía, pequeños brillos y destellos y algo de rotulación con negro. Después escaneamos, recortamos, y ajustamos con un programa de edición gráfica (véase el artículo sobre los guacamayos). Para editar gráficos por ordenador yo os recomiendo Photoshop o GIMP, aunque hay variedad para todos los gustos.
La página ya está terminada y ¡Lista para publicar!

Podéis ver más dibujos y obras mías en mi galería de Picasa y mi portfolio en DeviantArt.
No quiero despedir este artículo sin agradecer a mis profesores de la academia su paciencia, consejos y correcciones, en especial a Álvaro Muñoz sobre cómic y narrativa, a Mariano Saura sobre materiales de aerografía y técncias de color, y a Carlos Díez por sus clases magistrales de aerografía.
Aún me queda muuuucho para llegar al nivelazo de los maestros y de algunos de mis compañeros de clase, pero "poco a poco, va hilando la vieja el copo". ¡Hasta pronto!

Nos habíamos quedado con la versión coloreada en pequeño y una fotocopia del boceto original a lápiz ampliada a doble tamaño. Pasamos a la mesa de luz con esta fotocopia y un pliego de papel rugoso especial para pintura aguada, de tamaño algo superior a DIN-A3, para que sobre. Este papel a menudo viene en rollos, así que puede que haya que recortarlo. La idea es reproducir el diseño en grande, para que al reducirlo después informáticamente, los detalles se vean mejor y nuestras líneas temblonas parezcan trazadas por una mano firme (un viejo truco).

Así que situamos el papel rugoso sobre la fotocopia y todo ello sobre la mesa de luz. Ponemos la página coloreada cerca para fijarnos en las correcciones que queramos hacer y calcamos el contorno a lapicero. De paso vamos viendo algunas líneas que podemos añadir y otras que podemos eliminar, como marcas en las paredes y briznas de hierba, pues serán añadidas después con trazos de color. Yo aproveché además para corregir detalles anatómicos, perfilar lineas curvas y rectas, y rehacer todo el graffiti de la viñeta final, pues me pareció que se podía mejorar bastante, así que ¡no todo fue calcar!
El siguiente paso es aplicar color con pinceles de distinto grosor, y para ello, nos valemos de pintura soluble en agua como en la versión a tamaño folio, tratando de conseguir los mismos colores o mejorarlos donde sea posible.
Conviene haber practicado antes las aguadas con una sola tinta, y luego con varias, antes de ponerse "ahí a lo loco". Aquí tenéis una muestra de una aguada monotinta sobre lápiz que hice previamente para probar técnicas de sombreado.
Obsérvese que vamos a ir dejando algunas áreas sin pintar, sobre las que luego aplicaremos aerógrafo. En esta fase no importa si nos salimos un poquito del contorno, porque luego pintaremos encima y no se verá. Siempre que sea sólo "un poquito", claro.
Llegados a este punto, pasaremos a trabajar las "máscaras". Lo primero es cubrir toda la página, ya coloreada y seca, con una lámina de forro transparente autoadhesivo de material plástico, del típico (Ironfix o marca similar) que se vende en papelerías para forrar libros y carpetas.

Es conveniente practicar antes fuera de la página para cogerle el tacto al gatillo. Esto es una muestra de lo que se puede hacer con un sólo color y diversas plantillas (desde cenefas y peines hasta hojas de árbol o un llavero):

Hay que cuidar mucho la presencia de grumos y la presión del aire desde el compresor. También se pueden conseguir efectos sorprendentes gracias a la capacidad de la pistola de "soplar" aire comprimido, aunque son menos controlables y por tanto arriesgados. Siempre hacer las pruebas "con gaseosa", en hoja aparte.
También conviene limpiar bien la cazoleta entre tono y tono, y todo el aerógrafo completo después de cada utilización. Pintar una página de este tamaño puede llevar fácilmente un par de tardes si se hace con calma y buena música.
La página ya está terminada y ¡Lista para publicar!

Podéis ver más dibujos y obras mías en mi galería de Picasa y mi portfolio en DeviantArt.
No quiero despedir este artículo sin agradecer a mis profesores de la academia su paciencia, consejos y correcciones, en especial a Álvaro Muñoz sobre cómic y narrativa, a Mariano Saura sobre materiales de aerografía y técncias de color, y a Carlos Díez por sus clases magistrales de aerografía.
Aún me queda muuuucho para llegar al nivelazo de los maestros y de algunos de mis compañeros de clase, pero "poco a poco, va hilando la vieja el copo". ¡Hasta pronto!












0 Comments:
Publicar un comentario en la entrada
Links to this post:
Crear un enlace
<< Home