jueves, 23 de mayo de 2013
Hoy me gustaría
hablaros de los varios trámites y papeleos que son necesarios desde el punto de
vista de las finanzas personales, el pago de impuestos o el trato con la banca
en relaciones entre España y China.
El yuan
chino (ren min bi o “moneda del pueblo”) es una de las divisas con mayor
volumen en circulación del mundo, principalmente por la cantidad de chinos que
la utilizan. No se usa en todo el territorio, porque en lugares como Taiwan o
Hong-Kong (territorios técnicamente no-del-todo-chinos) tienen su propia
moneda, aunque normalmente su tipo de cambio está muy acoplado con el del yuan.
El caso es que como la República Popular China está gobernada por una partido
(único) dirigista y no de libre mercado, el yuan chino no es una divisa
directamente convertible, lo que unido a su apabullante burocracia y estatus de
país en desarrollo, como podéis suponer genera un cúmulo de sinsabores a los
extranjeros que estamos desplazados aquí a la hora de lidiar con los bancos.
Por
ejemplo, no existen billetes de valor superior al de 100 yuanes (unas 10 libras
esterlinas o 12’5 euros al tipo de cambio actual). No. Ninguno. Ni cheques, al parecer. Con lo que si tienes que
pagar un par de meses de alquiler te ves obligado a portar unos tremendos fajos de
billetes rojos con la cara de Mao, que te hacen sentirte un millonetis, sí, pero que abultan, pesan,
son incómodos de manejar (sobre todo para las pequeñas compras diarias) y
siempre presentan cierto riesgo, ya sea de que te cuelen alguno falso, que ya
se han visto casos, hasta saliendo de una sucursal bancaria, o de que se extravíen, deterioren, etc.
En China además aún circulan los billetes de medio yuan y una décima de yuan
(un Jiao), supongo que principalmente en las regiones del oeste e interior, menos
desarrolladas (aunque también se ven en la capital). Al cambio actual, un billetito de un
Jiao viene a valer lo que un penique inglés (1,6 céntimos de euro), y claro, además
de ser incomodo manejar billetes para cantidades tan pequeñas, suelen estar
bastante sucios por la cantidad de manos por las que han pasado. Téngase en
cuenta que en regiones de la China rural o áreas fabriles suburbanas, aun se pueden
encontrar alquileres mensuales por cosa de 60 euros (el mes entero, claro que
en condiciones ciertamente insalubres y de hacinamiento) y menús diarios para almorzar por menos de un euro.
Luego está
el tema ya adelantado de que el yuan no se puede convertir directamente en moneda
libre (diferente del dólar o recientemente, del yuan japonés, si no estoy mal
informado), lo que incrementa las comisiones a pagar y dificulta el tránsito de
capitales, aunque progresivamente se va liberalizando. Evidentemente la burocracia y las entidades financieras imponen una
serie de controles muy exhaustivos que han de cumplirse en todo caso a fin de
evitar el blanqueo de dinero y otros delitos financieros, y dada la paranoia
extrema que ya de por si tienen los chinos con la seguridad, y el atraso tecnológico
de ciertos departamentos bancarios y gubernamentales, esto resulta en
quebraderos de cabeza sin fin para los expatriados que quieren enviar remesas.
Por
ejemplo: para transferir dinero desde China a España existe un límite diario de
unos 500 dólares (que no euros), lo que, si quieres transferir los ahorros procedentes de nóminas
de varios meses, obligaría seguramente a ir repetidas veces al banco, seguir todo el
laborioso proceso una y otra vez (tarda unas dos horas) y pagar las comisiones múltiples veces. Quizá
esto último es lo que más les interesa a los bancos para justificar el que no
se modernicen, a saber. El límite anual
esta en unos 50.000 dólares.
Además
de las habituales colas kilométricas que puede haber en cualquier sucursal de
Shanghai y los consabidos lapsos funcionariales para comer a mediodía que generan
aún más cuellos de botella en las colas, está el problema del idioma, lo que
obliga a ir a sucursales que tengan servicio en inglés (macarrónico), normalmente
haciendo aún más cola y no estando garantizado entender ni hacerse entender nada
mucho más allá del “hello” con el funcionario de turno, según quien te toque en
ventanilla. Normalmente son señoritas jóvenes recién salidas de alguna carrera
universitaria (o sin ella) con pronunciación marcadamente ininteligible y un
vocabulario inglés tirando a muy escasito. Eso si, risitas nerviosas, a montones.
Luego está
el papeleo y los sellos de tinta roja y azul, que aquí son todo un fetiche.
Vienen en gran cantidad de formas, tamaños y colores (el rojo es evidentemente su
favorito), pudiendo verse a los cajeros de banca afanándose en
estamparlos innumerables veces en sendas incontables copias de copias de formularios
una y otra vez al más puro estilo de la burocracia desatada (véase la película “Brazil”de Terry Gilliam). Además tienen fotocopiadora, fax, telefonillo, cristal blindado con estrechísima
reja deslizante que hace bien complicado pasarse papeles con el cliente y un micrófono
con altavoces que habitualmente tiene el potenciómetro estropeado, con lo que o
bien no se oye nada, o bien la estática te acaricia, nada gentilmente, los tímpanos.
Para transferir más de esos 500 machacantes en un solo día, existe una
alternativa que por lo complejo, muchos desconocen. ¡Caray, si hasta la señorita
del banco tuvo que hablar con su compañera y un par más por teléfono hasta que
se enteró de que se podía efectuar, acusándome de no conocer la norma cuando
era ella quien la desconocía!
Para
hacer una transferencia como la descrita entre mis dos cuentas, de China a España, he necesitado lo siguiente, que recuerde:
-Pasaporte:
el sustituto para todo del carnet de identidad e inseparable compañero de un
expatriado para cualquier operación con la banca china o el ferrocarril.
Evidentemente, muy fácil de olvidar llevarlo contigo
-Certificado
de Experto Extranjero (parecido al pasaporte pero caduca mucho antes, te lo dan
con el contrato)
-Carta
de estar al corriente del pago de impuestos, probablemente extraviada con
anterioridad, pero que si la encuentras puede ayudar.
-Carta
redactada por tu empresa acreditando cuál es tu salario mensual, no sea que les
quieras engañar con los otros resguardos. (¿Y si tu salario ha variado en el
transcurso del año? Misterio misterioso...)
-Justificantes
de transferencias de fondos desde el extranjero a China, para así poder
atestiguar que el dinero que hay en la cuenta era tuyo antes de entrar en China
(y que no se lo estas mangando a un pobre campesino o similar, supongo). Una
treta esta que te permite transferir más del 80% de tu nomina si estas en ese
caso
-Códigos
SWIFT/IBAN de la entidad de destino en España (mejor si es un resguardo
completo que atestigüe que eres el propietario de la otra cuenta, porque si no:
te cascarán comisión doble)
-Número
de teléfono móvil chino local y direcciones postales de correspondencia, en China y
también en España. Les da igual donde vivas, como vas a enviar dinero se te supone rico y que tienes una casa en cada país.
-Cuarenta
Ochenta eurazos del ala al cambio en comisiones varias, más incluyendo lo que cobre la entidad
financiera al llegar, más lo que pierdas con el cambio de divisa
-Fotocopia
completa del contrato de trabajo (si, si, has leído bien. ¿Y si has tenido varios?
Misterio...)
-Resguardos
de las nóminas expedidos por el empleador para el numero de meses de sueldo
correspondiente al 125% de la cantidad que quieras transferir (no te dejan
llevarte del país más del 80% de tu sueldo por este procedimiento)
Evidentemente, con este sistema resulta imposible transferir todo lo ahorrado (ni la mitad de lo ganado) en el momento del eventual retorno al país de origen, a menos que uno se abra cuenta en el ICBC que han abierto en Madrid y lo intente a posteriori o en una futura visita. Y así y todo con ciertas incertidumbres sobre si funciona el tema. Y si tenéis cuenta en otro banco, como en Agricultural Bank of China (que suele ser lo habitual para ingresos de alquileres o dietas), ya ni eso. Por supuesto siempre hablo de ciudades chinas grandes con gran afluencia de extranjeros, ya que en otras ni me lo planteo.
Se aconseja elegir un momento favorable para hacer la operación, pues en fines
de semana, aunque abren todas las sucursales (en eso sí se afanan) no la efectúan puesto que aparentemente los mercados financieros
están cerrados en sábado y domingo, algo que aún me sorprende con la informáticatan avanzada que tenemos en el siglo XXI y especialmente tras la Crisis
Financiera Global, cuando se diría que les podría interesar precisamente mejorar
el rendimiento del mercado financiero internacional. Supongo que tiene que ver con la semana inglesa de siete días, que aquí mucho no se lleva pero sí en la city londinense. Pero además si vas cerca
de las 12 (hora de los fideos/arroz/almuerzo) o después de las 4 (pre-cena, pues aquí cenan a
las 6) será también posiblemente inviable. Y que no te toque una marujona de esas con la bolsa de las lechugas que se quejan a grito pelao porque
el “laowai” está tardando mucho tiempo y ella tiene mucha prisa...
Por
otra parte, ir una semana u otra puede variar bastante el tipo de cambio que se
aplica a la divisa, así que es conveniente monitorizar el tipo de cambio
Yuan/Euro (o cual sea tu moneda) para elegir el momento en que es más
favorable, pues no son infrecuentes las fluctuaciones de entre el 1% y el 5%,
que si la cantidad es medianamente grande, supone un buen pellizco. Por
ejemplo, cuando hay más demanda de divisa parece ser cuando los chinos se van de
vacaciones (durante su fin de año, llamado festival de primavera), y hay otras
temporadas que son valle. Por supuesto, de un año a otro puede cambiar mucho más,
aunque como su fluctuación está controlada por el gobierno central no parece
que vaya a haber variaciones exorbitantes en plazos inferiores a un lustro. La mayoría
de informes externos a China coinciden en que el yuan esta cotizado por debajo de
su valor real y que se posible que se aprecie con el tiempo, aunque eso deterioraría
las exportaciones chinas, beneficiando a los EEUU, que es una de las
principales voces a favor de la apreciación puesto que buena parte de su deuda externa
está en yuanes.
Si queréis saber más sobre la divisa china, os recomiendo este enlace. Sobre el tema de la
banca online, no os quiero ni contar, porque tendría que daros un cursillo de criptografía
previo y este artículo se alarga ya más de lo debido. Baste decir que el necesario
equilibrio que debe existir en todo sistema de información entre seguridad y
disponibilidad no lo tienen nada balanceado. Entenderéis de lo que hablo si en
vuestro trabajo tenéis que introducir catorce contraseñas diferentes para
cambiar un único dato en este o aquel fichero, con la diferencia que a lo que no puedes acceder es a tu propio pecunio.
Luego está
el tema de presentar la declaración de la Renta en España habiendo trabajado en
la R. P. China, que es muy oscuro, tirando a negruzco. Si estoy trabajando en
China desde octubre, ¿cómo debo hacer mi declaración? Lo he intentado por internet y me he
encontrado con un sinnúmero de mensajes de error en las web, agravados además
por el gran cortafuegos chino de la censura online. Aparte el tema de las
retenciones no está nada claro.
En mi
caso personal, en 2003 trabaje durante cosa de medio año en Inglaterra (que es Europa y queda a un tiro de piedra) pero a día
de hoy, 10 años después y tras infinidad de gestiones en varias ciudades e
incontables formularios remitidos, aún estoy intentando que la seguridad social
española me reconozca los impuestos que pague allí y los añada a mis
cotizaciones de desempleo y similares derechos adquiridos.
Creo que ya lo he contado en este blog: Misión
imposible.
Así que figúrense en China, con la diferencia tan abismal de idioma,
cultura, distancia e instituciones. ¿Realmente compensa presentar declaración? Por
supuesto la administración española en lugar de facilitar los procedimientos lo
que hace más bien es amedrentar al contribuyente, a quien la voluntariedad se le
supone, amenazando con multas de hasta el 150% de la cantidad sita en el
extranjero (Léase: “si te pillan, te crujen, pero no te ayudaremos a que lo
hagas, eh, ingéniatelas, majete”). Al paso que va la modernización de la Administración
Pública tanto en Oriente como en Occidente, y aunque empezaran a contratar funcionarios sinoparlantes a manos
llenas, aun pasarían probablemente décadas antes de que existiera un método
eficiente, fluido y transparente de cotizaciones intercontinentales a la
seguridad social. Y para entonces probablemente las ventajas derivadas ya habrían
prescrito. Por otro lado está la dificultad del procedimiento, porque
evidentemente todos los documentos locales están en mandarín, y si ya es difícil
entender ciertos textos legales de las administraciones públicas en la lengua
materna, figúrense si están en chino.
Yo por
mi parte planeo presentar declaración de la Renta en el mes de Junio como todos los años,
adjuntando (si el programa PADRE me lo permite) mi carta china de haber pagado los
impuestos, a la Agencia Tributaria, y que ellos se las compongan. Aunque
seguramente pasaran del tema y al final pagara el ciudadano que es lo que suele
ocurrir. Masoquista que es uno. U optimista, según se mire, porque así y todo
no pierdo la esperanza de que algún día alguien haga algo útil para desenmarañar
todo este entramado burocrático tan ineficiente y sinsentido para beneficio
tanto de los ciudadanos como de las economía internacional, que últimamente,
anda muy malita.
Todo se
andará. Nos leemos
martes, 30 de abril de 2013
Una noticia buena y una menos buena
Tengo algunas noticias que comentar, brevemente, antes de salir a hacer la compra al mercado en esta víspera del Día Mundial del Trabajo.
En primer lugar, he ganado el contencioso contra Rumbo/Intermundial/Seguros Bilbao por el precio del billete de avión con seguro de cancelación que se negaron a devolverme el pasado verano. Ya he cobrado, unos 9 meses después del incidente. Es la primera vez que curso una demanda de este tipo porque ya estaba hasta el gorro de que me tomaran el pelo como les daba la gana. Tuve la suerte de conocer casualmente a un abogado joven, que fue recomendado por otro letrado encargado de gestionar fincas a quien conocí al tocarme la presidencia rotatoria en mi comunidad de vecinos, en Burgos el año pasado. Se ofreció a ayudarme muy solícito e incluso charlamos por Skype alguna vez cuando ya me había trasladado a Shanghai, lo que fue de gran utilidad. Creo que trabajaré más con él en el futuro porque hay varios temas que están enquistados en los que por desgracia una u otra organización, ya sea pública o privada, abusa del cliente o ciudadano escudándose en la dificultad que estriba el reclamar. Esta vez para mí todo el proceso ha sido relativamente indoloro, incluso mediando una subida de tasas judiciales seguida de posterior rectificación, por el Estado español. Respecto al también problemático vuelo del trimestre pasado, British Airways me ha escrito una disculpa y ofrecido algunas compensaciones menores por los inconvenientes, aunque aún las estoy tramitando (éstas yo mismo). A este paso, tendré que contratar un gestor, y ya no os hablo de las complicaciones que puede tener declarar las cotizaciones a la seguridad social china en España para la Renta y otros menesteres que me traen de cráneo.
Por otra parte, recientemente me han comunicado que debido a la reducción del número de alumnos previstos para el cureso próximo, reajustes de plantilla que incluyen un 20% menos de horas a impartir por mi departamento en ciertas asignaturas y blablabla, mis servicios no serán requeridos el próximo curso académico en el College Sino-Británico de Shanghai donde ahora trabajo. Sí se han ofrecido a escribirme una carta de recomendación donde figure mi capacidad docente en materias universitarias de cierta enjundia, y también me darán algún certificado mi actividad de investigación científica. El fin de contrato no se hará efectivo hasta el verano e incluirá mi mes de vacaciones que será en Agosto, al final de dicho periodo (en julio tenemos que corregir exámenes e impartir cursos de verano). Dado que fui el último en llegar, es bastante lógico también que sea el primero en salir ante esta coyuntura (que puede o no tener que ver con un crecimiento menor de lo esperado, pero aún fuerte, en China, o de la astenia post-olímpica de la economía británica), pero no soy yo el único afectado por esta reestructuración de plantilla, sino también un par de colegas de trabajo que llevan ya cosa de un lustro dando clase aquí. Aún tengo cierto margen de maniobra como para optar a alguna oferta de empleo que tengo por los alrededores, así que ya os contaré cómo se resuelve cuando yo mismo lo sepa. Por lo demás, tengo previsto viajar a España este verano llegando aproximadamente el día de mi cumpleaños y quedarme por unas cuatro semanas en función de lo que acontezca, de la posibilidad de extensión de visado y de los plazos relacionados con mi tesis de doctorado.
Como se suele decir, "cuando se cierra una puerta se abre una ventana" y como no hay mal que por bien no venga, quizá esta pequeña crisis, combianda con una acertada gestión del riesgo (que es principalmente desconocimiento) se traduzca en una buena oportunidad, tal como nos enseñan los caracteres mandarines.
domingo, 14 de abril de 2013
Shanghaineando
Escribo
unas líneas domingueras desde mi oficina en Shanghái para traeros algunas fotos
y contaros someramente lo que va pasando por estos lares en las últimas
semanas. Dedico la mayor parte de mi tiempo a trabajar, como es lógico, aunque
durante los fines de semana a veces me queda algo de tiempo para dar algún
paseo por la metrópoli cuando no estoy trabajando en la tesis doctoral.
Shanghai
es una ciudad que vive dominada por la omnipresente figura de sus rascacielos
en la orilla este del rio amarillo, que es el afluente del inmensamente
caudaloso Yangtsé. Este distrito shanghainés, que era una ciénaga y luego un
barrio de casitas bajas, se transformó a velocidad de vértigo como podéis ver
en la secuencia de fotos que figura en la exposición inscrita en su hermoso
parque central.
Sin
embargo el común de los mortales que habitamos la ciudad pocas veces vamos a
esa zona, reservada para turistas, personalidades y hombres de negocios “de
altos vuelos”. Y eso que yo, como extranjero educado y venerable (“laowai!”
exclaman niños y mayores cuando me ven por la calle o en el metro con mis ojos
grandes, mi tez occidental y mi estatura muy superior a su media) soy un
privilegiado ciudadano de este pais en que la renta media es muy, muy escasita.
La vida de todos aquí se desenvuelve más comúnmente en las calles bajo la autovía
elevada, en los callejones del puesto de maíz hervido y huevos duros.
El tráfico
es un caos cuasi-aboluto, aunque me atrevería a decir que es algo mejor (o “menos
malo”) que en Beijing. Si bien tengo la suerte o la desgracia de no tener que
sufrirlo muy a menudo, pues me muevo en metro y a pie (tremendas caminatas).
Hablando
del metro ya podrían invertir un poco más y ampliarlo, pues por las mañanas va
lleno hasta la bandera, de no poder ni mover una ceja sin rozar el codo del de
al lado. Y no es en absoluto exageración.
Las medidas de seguridad ciudadanas rozan asimismo lo absurdo en muchas ocasiones. El cacheo diario a la entrada del metro con rayos-X es solo un ejemplo (un día vi como le quitaban el cuchillo romo de pelar manzanas a una maruja antes de entrar). Shanghai es una ciudad vigilada, plagada de guardias, centinelas, garitas, cámaras, muros y alambre de espino sobre inmensos muros de cemento. Se agradece, porque es una ciudad muy segura, pero a mi occidental parecer se pasan tres pueblos con esta obsesión por la seguridad a toda costa.
Yo lo que peor llevo es la polución,
ya no solo del agua y del aire, sino de la esencia de las cosas y la sociedad,
que necesita que la oreen sin perder mucho tiempo. Pues una ciudad que podría
ser paradisíaca está estancada en una suerte de estado distópico
post-industrial del que no parece muy bien saber cómo salir. En mi opinión, podrían
comenzar por la reeducación medioambiental, porque es de ver la cantidad de
basura, envoltorios y costumbres insalubres que se ven por aquí, desde los sonoros escupitajos hasta el tener las gallinas sueltas por la calle, pasando por los chorreantes aparatos de aire acondicionado, vender el pescado en el suelo o fumar hasta en el taxi siendo el conductor.
Hay
tantos extranjeros en la ciudad que se ha creado todo un gueto-mercado para
ellos (nosotros) a fin de alienarles un poco más (y vaya si lo consiguen...) y que olviden la ominosa figura
de la censura gubernativa a internet y los medios audiovisuales o la tremenda polución medioambiental que cubre la
ciudad como una manta insalubre. Y no precisamente por las asequibles barbacoas callejeras. Bueno, y para sacar algunas perras, porque alguien se encuentra en disposición de pagar regularmente cinco eurazos por un café teniendo té a sesenta céntimos, seguro que se merece el sablazo.
Entre estas atracciones para los “expats”,
abundan los clubes, pubs y similares antros que sinceramente, muy rara vez frecuento,
como sí hacen muchos de mis colegas que en varios años en China aún no han pasado del “ni
hao” y el “xiexie”. Por otro lado, en los supermercados puede encontrarse una cierta
gama de productos especialmente traídos para los occidentales, a precios de
infarto (el brik de leche importada a cuatro euros el litro no es infrecuente,
y el queso, ni olerlo). Y es que aquí la adoración del becerro de oro es literal y tiene múltiples adeptos.
(para muestra esta foto tomada en LaoXiMen – “La vieja puerta de la
ciudad”).
Mi caso es algo diferente al del expat medio ya que no he venido a China de excursión, beca o para probar un añito a ver qué tal, sino que me estoy preparando para un largo plazo.
Estoy (sigo)
aprendiendo Mandarín y aunque algunos me dicen que progreso bastante rápido,
siempre tengo la impresión de que es una enormidad lo que me falta por saber y
veo aun a cierta distancia el día en que se pueda considerar que hablo mandarín fluido.
Con mucha suerte y esfuerzo, quizá en un par de anos más. Por el momento me he apuntado a unas clases particulares individuales donde me
voy turnando con varias profesoras angloparlantes bastante didácticas que me
permiten progresar a mi ritmo y con cierta flexibilidad de horarios, así que después
del trabajo y durante los fines de semana, en vez de al expat-bar, me suelo
pegar un par de horitas de chino por sesión para ir ampliando mi conocimiento
de léxico y gramática.
Mi caso es algo diferente al del expat medio ya que no he venido a China de excursión, beca o para probar un añito a ver qué tal, sino que me estoy preparando para un largo plazo.
Estoy (sigo)
aprendiendo Mandarín y aunque algunos me dicen que progreso bastante rápido,
siempre tengo la impresión de que es una enormidad lo que me falta por saber y
veo aun a cierta distancia el día en que se pueda considerar que hablo mandarín fluido.
Con mucha suerte y esfuerzo, quizá en un par de anos más. Por el momento me he apuntado a unas clases particulares individuales donde me
voy turnando con varias profesoras angloparlantes bastante didácticas que me
permiten progresar a mi ritmo y con cierta flexibilidad de horarios, así que después
del trabajo y durante los fines de semana, en vez de al expat-bar, me suelo
pegar un par de horitas de chino por sesión para ir ampliando mi conocimiento
de léxico y gramática.
Aunque sea la tónica general, no
todo es polucionado, negruzco y nefasto en Shanghai y alrededores. Algunas excursiones interesantes que
he hecho recientemente, ahora que el clima empieza a mejorar, han sido a la
vecina ciudad de Suzhou (he repetido la visita, porque es preciosa con sus canales, lagos
y parques) que aunque sea una ciudad periférica tiene la friolera de 10
millones de habitantes, así que de pueblecito de extrarradio no tiene nada.
También
me he podido perder un rato por el parque del antiguo recinto de la Exposición
Internacional de 2010, que en mi orilla (la oeste, abajo en la foto
vista desde mi ventana) esta vallado, cerrado, condenado y muy descuidado, salvo por la cantidad de centinelas que vigilan los vacuos alcorques. Una verdadera pena que espero se corrija pronto.
No obstante, en
la orilla del lado este, está abierto al público y en mucho mejor estado de conservación,
sobre todo teniendo en cuenta lo inmenso que es (ya que aquí todo lo construyen
a escala ciclópea).
En mi orilla tengo la suerte de vivir relativamente cerca de un museo
de arte contemporáneo, que como sabéis si seguís mi blog, me encanta. Se trata
de la “Power Station of Art”, una antigua central térmica reconvertida,
caracterizada por su altísima chimenea que dispone de un indicador luminoso
digital visible a varios kilómetros de distancia. Su propósito, además de
exhibir exposiciones como la bienal de Shanghai, es el de propiciar la concienciación
urbanística y la reconversión del casco urbano en algo más humano y cabal, al
estilo del efecto producido por la construcción del museo Guggenheim en Bilbao,
si bien dada la escala inmensa de esta ciudad y el presupuesto relativamente
modesto del museo, no tiene de momento tanto impacto.
Así y todo merece una o
varias visitas, conque quizá vuelva otra vez, antes de dejar, este verano, el apartamento en que ahora vivo, por cortesía de la Universidad de Shanghai para la Ciencia y la Tecnología. (Y mi trabajo me cuesta!)
Por lo demás
los días transcurren en rápida sucesión: madrugando mucho y repitiendo mis
lecciones a los cerca de 400 alumnos, en grupos de unos 30, que me han asignado
durante el segundo cuatrimestre. Yo preferiría hacer grupos más grandes y
darles más horas de clase a cada uno en lugar de repetir la misma lección una y
otra vez hasta 7 u 8 veces por semana, pues la verdad es que a la tercera ya
aburro hasta a las moscas, pero son las normas con las que nos ha tocado jugar.
El objetivo es prepararles para superar los exámenes que prepara el consorcio
de universidades inglesas con que el Colegio Sino-Británico está asociado y homologar sus estudios a los occidentales.
Por lo demás
los días transcurren en rápida sucesión: madrugando mucho y repitiendo mis
lecciones a los cerca de 400 alumnos, en grupos de unos 30, que me han asignado
durante el segundo cuatrimestre. Yo preferiría hacer grupos más grandes y
darles más horas de clase a cada uno en lugar de repetir la misma lección una y
otra vez hasta 7 u 8 veces por semana, pues la verdad es que a la tercera ya
aburro hasta a las moscas, pero son las normas con las que nos ha tocado jugar.
El objetivo es prepararles para superar los exámenes que prepara el consorcio
de universidades inglesas con que el Colegio Sino-Británico está asociado y homologar sus estudios a los occidentales.
La
verdad es que gran parte de los alumnos tienen mucho mérito, pues están
preparando carreras universitarias en un idioma que no es su lengua materna.
Otros son más vaguetes (sobre todo los de empresariales, más que los de ingeniería)
y se dedican a disfrutar de la licenciosa vida universitaria, que a muchos les
resultan aún más chocante dada la cultura tan restrictiva en que se han criado,
pero todos son un caso diferenciado y valorable. Lo que peor llevo es corregir los exámenes
y los proyectos que les mandan redactar, pues son muchísimos ejemplares, las
correcciones son pormenorizadas y los plazos suelen ser escasos.
Os
tengo que dejar aquí pues me tengo que preparar las clases de la semana sobre
integrales y luego tengo clase de chino, pero seguiré escribiendo con la
asiduidad que me sea posible.
Mis
mejores deseos.

domingo, 31 de marzo de 2013
Quantum talk
El pasado viernes
impartí una charla sobre mi artículo "Cristalización cuántica"(Quantum annealing) en formato seminario de investigación científica en el
Colegio Sino-Británico de la Universidad de Shanghai para la Ciencia y la Tecnología.
Tuvo una afluencia de público relativamente alta y acudieron muchos profesores
del departamento de matemáticas, lo que siempre es de agradecer.Surgieron bastantes preguntas (lo que indica que el tema suscitó mucho interés), desde de qué color es un ordenador cuántico hasta cómo tratar las singularidades algebraicas, pasando por ensamblajes con algoritmos de enjambre (swarm optimization)

Después de la charla seguimos departiendo un rato sobre algoritmos probabilista. Cada uno se entretiene como quiere... o como le dejan.
El articulo ya lo traje a este blog hará cosa de un año. Esta vez incrusto la presentación en formatoPrezi, que siempre llama la atención por ser un formato muy visual e interactivo.
Para los próximos artículos tengo medio preparadas un par de historias ilustradas con fotografías tomadas a las orillas del rio amarillo, y un recopilatorio de aplicaciones para Android.
Nos leemos.
domingo, 3 de marzo de 2013
La llave de los sueños
Cuando Randolph Carter cumplió los treinta años, perdió la llave de la puerta de los sueños.
Hoy os traigo un fragmento selecto de "La llave de plata" por Howard Phillips Lovecraft, uno de los mejores autores de relatos de terror. Escribo
esto ya mucho más relajado tras el viaje de pesadilla que tuve que pasar al
viajar entre España y China (por cuarta -u octava- vez) en que me pasó de todo. Ya sabeis que he viajado y viajo mucho en avión, por los cinco continentes y a más de 30 países hasta ahora. Pero
nunca me habían ocurrido tantas contrariedades en un mismo trayecto como en el España-China que tome con Iberia (ahora British Airways tras la fusion entre ambas aerolíneas).
Y es que se nota que no paran de recortar:
Muy resumidamente: mi avión
no llegó, me cambiaron el vuelo tres veces, me perdieron la maleta y tardaron
en dármela dos semanas, acumularon retrasos en otros vuelos por hasta cinco
horas, pero eso sí, me denegaron embarque por tres minutos y me obligaron a
volar un día más tarde, pagando extra, por supuesto; me registraron todo el
equipaje al detalle con máxima lentitud cuando más prisa tenia por no perder la
conexión y luego me lo dejaron todo esparcido, me rompieron la maleta de mano y
no se hicieron responsables, me hicieron pasar 10 días en una remota región septentrional de
China a 15 grados bajo cero sin más ropa que la que llevaba puesta y mi bolsa
de mano rota, me registraron de arriba a abajo una media docena de veces, me
cobraron extra dos veces, me tuvieron corriendo cargado hasta arriba de peso
por los aeropuertos de Madrid, Londres, Paris y Shanghai como un pollo sin
cabeza, pasé unas 40 horas entre aviones y aeropuertos y resumidamente me
sacaron de mis casillas y destrozaron mis nervios.
Vamos, que una experiencia para no repetir. Por suerte las estancias con la familia en Burgos (y alrededores) y Anshan (en el norte de China) merecieron del todo cualquier penuria.
Vamos, que una experiencia para no repetir. Por suerte las estancias con la familia en Burgos (y alrededores) y Anshan (en el norte de China) merecieron del todo cualquier penuria.
En el ínterin entre esperas y esperas fui repasando algunas historias como esta de Lovecraft que ayudan a sobrellevar el mundo real todo con un poco mas de ligereza. Leed lo siguiente y contadme si os gusta. Continuamos:
Cuando Randolph Carter cumplió los treinta años, perdió la llave de la puerta de los sueños.
Anteriormente había compaginado la insulsez de la vida cotidiana con excursiones nocturnas a extrañas y antiguas ciudades situadas más allá del espacio, y a hermosas e increíbles regiones de unas tierras a las que se llega cruzando mares etéreos. Pero al alcanzar la edad madura sintió que iba perdiendo poco a poco esta capacidad de evasión, hasta que finalmente le desapareció por completo. [...] Había leído mucho acerca de cosas reales, y había hablado con demasiada gente.
Los filósofos, con su mejor intención, le habían enseñado a mirar las cosas en sus mutuas relaciones lógicas, y a analizar los procesos que originaban sus pensamientos y sus desvaríos. Había desaparecido el encanto, y había olvidado que toda la vida no es más que un conjunto de imágenes existentes en nuestro cerebro, sin que se dé diferencia alguna entre las que nacen de las cosas reales y las engendradas por sueños que sólo tienen lugar en la intimidad, ni ningún motivo para considerar las unas por encima de las otras. La costumbre le había atiborrado los oídos con un respeto supersticioso por todo lo que es tangible y existe físicamente. Los sabios le habían dicho que sus ingenuas figuraciones eran insulsas y pueriles, y más absurdas aún, puesto que los soñadores se empeñan en considerarlas llenas de sentido e intención, mientras el ciego universo va dando vueltas sin objeto, de la nada a las cosas, y de las cosas a la nada otra vez, sin preocuparse ni interesarse por la existencia ni por las súplicas de unos espíritus fugaces que brillan y se consumen como una chispa efímera en la oscuridad. Le habían encadenado a las cosas de la realidad, y luego le habían explicado el funcionamiento de esas cosas, hasta que todo misterio hubo desaparecido del mundo.
Cuando se lamentó y sintió deseos imperiosos de huir a las regiones crepusculares donde la magia moldeaba hasta los más pequeños detalles de la vida, y convertía sus meras asociaciones mentales en paisaje de asombrosa e inextinguible delicia, le encauzaron en cambio hacia los últimos prodigios de la ciencia, invitándole a descubrir lo maravilloso en los vórtices del átomo y el misterio en las dimensiones del cielo. Y cuando hubo fracasado, y no encontró lo que buscaba en un terreno donde todo era conocido y susceptible de medida según leyes concretas, le dijeron que le faltaba imaginación y que no estaba maduro todavía, ya que prefería la ilusión de los sueños al mundo de nuestra creación física.
De este modo, Carter había intentado hacer lo que los demás, esforzándose por convencerse de que los sucesos y las emociones de la vida ordinaria eran más importantes que las fantasías de los espíritus más exquisitos y delicados. Admitió, cuando se lo dijeron, que el dolor animal de un cerdo apaleado, o de un labrador dispéptico de la vida real, es más importante que la incomparable belleza de Narath, la ciudad de las cien puertas labradas, con sus cúpulas de calcedonia, que él recordaba confusamente de sus sueños; y bajo la dirección de tan sabios caballeros fomentó laboriosamente su sentido de la compasión y de la tragedia.
De cuando en cuando, no obstante, le resultaba inevitable considerar cuán triviales, veleidosas y carentes de sentido eran todas las aspiraciones humanas, y cuán contradictoriamente contrastaban los impulsos de nuestra vida real con los pomposos ideales que aquellos dignos señores proclamaban defender. Otras veces miraba con ironía los principios con los cuales le habían enseñado a combatir la extravagancia y artificiosidad de los sueños; porque él veía que la vida diaria de nuestro mundo es en todo igual de extravagante y artificiosa, y muchísimo menos valiosa a este respecto, debido a su escasa belleza y a su estúpida obstinación en no querer admitir su propia falta de razones y propósitos. De este modo, se fue convirtiendo en una especie de amargo humorista, sin darse cuenta de que incluso el humor carece de sentido en un universo estúpido y privado de cualquier tipo de autenticidad.
En los primeros días de esta servidumbre, se refugió en la fe mansa y santurrona que sus padres le habían inculcado con ingenua confianza, ya que le pareció que de ella nacían místicos senderos que le ofrecían alguna posibilidad de evadirse de esta vida. Sólo una observación más cuidadosa le hizo comprender la falta de fantasía y de belleza, la rancia y prosaica vulgaridad, la gravedad de lechuza y las grotescas pretensiones de inquebrantable fe que reinaban de manera aplastante y opresiva entre la mayor parte de quienes la profesaban; o le hizo sentir plenamente la torpeza con que trataban de mantenerla viva, como si aún fuera el intento de una raza primordial por combatir los terrores de lo desconocido.
A Carter le aburría la solemnidad con que la gente trataba de interpretar la realidad terrenal a partir de viejos mitos, que a cada paso eran refutados por su propia ciencia jactanciosa. [...] No veían que el bien y el mal, y la felicidad y la belleza, son únicamente productos ornamentales de nuestro punto de vista, que su único valor reside en su relación con lo que por azar pensaron y sintieron nuestros padres; y que sus características, aun las más sutiles, son diferentes en cada raza y en cada cultura. [...] Lo único que habían hecho era cambiar los falsos dioses del temor y de la fe ciega por los de la licencia y de la anarquía.Carter apenas gozaba de estas modernas libertades, porque resultaban mezquinas e inmundas a su espíritu amante de la belleza única; por otra parte, su razón se rebelaba contra la lógica endeble mediante la cual sus paladines pretendían adornar los brutales impulsos humanos con la santidad arrebatada a los ídolos que acababan de deponer. Veía que la mayor parte de la gente, como el mismo clero desacreditado, seguía sin poder sustraerse a la ilusión de que la vida tiene un sentido distinto del que los hombres le atribuyen, ni establecer una diferencia entre las nociones de ética y belleza, aun cuando, según sus descubrimientos científicos, toda la naturaleza proclama a los cuatro vientos su irracionalidad y su impersonal amoralidad. Predispuestos y fanáticos por las ilusiones preconcebidas de justicia, libertad y conformismo, habían arrumbado el antiguo saber, las antiguas vías y las antiguas creencias; y jamás se habían parado a pensar que ese saber y esas vías seguían siendo la única base de los pensamientos y de los criterios actuales, los únicos guías y las únicas normas de un universo carente de sentido, de objetivos estables y de hitos fijos. Una vez perdidos estos marcos artificiales de referencia, sus vidas quedaron privadas de dirección y de interés, hasta que finalmente tuvieron que ahogar el tedio en el bullicio y en la pretendida utilidad de las prisas, en el aturdimiento y en la excitación, en bárbaras expansiones y en placeres bestiales. Y cuando se hallaron hartos de todo esto, o decepcionados, o la náusea les hizo reaccionar, entonces se entregaron a la ironía y a la mordacidad, y echaron la culpa de todo al orden social. Jamás lograron darse cuenta de que sus principios eran tan inestables y contradictorios como los dioses de sus mayores, ni de que la satisfacción de un momento es la ruina del siguiente. La belleza serena y duradera sólo se halla en los sueños; pero este consuelo ha sido rechazado por el mundo cuando, en su adoración de lo real. arrojó de sí los secretos de la infancia. En medio de este caos de falsedades e inquietudes, Carter intentó vivir como correspondía a un hombre digno, de sentido común y buena familia.
Cuando sus sueños fueron palideciendo por la edad y su sentido del ridículo, no los pudo sustituir por ninguna creencia; pero su amor por la armonía le impidió apartarse de los senderos propios de su raza y condición. Caminaba impasible por las ciudades de los hombres, y suspiraba porque ningún escenario le parecía enteramente real, porque cada vez que veía los rojos destellos del sol reflejados en los altos tejados, o las primeras luces del anochecer en las plazoletas solitarias, recordaba los sueños que había vivido de niño, y añoraba los países etéreos que ya no podía encontrar. Viajar era sólo una burla [...]

Detengo aquí el relato. He recortado algunas partes y continúa durante algunas páginas más. Podeis encontrar el cuento entero en este enlace. Si queréis saber más cosas sobre Lovecraft, incluso aunque ya conozcáis su obra, no dejéis de escuchar este podcast en “La órbita de Endor”, o este de "El complejo Lambda" (pulsa aquí para saber más sobre podcasts, que es lo que son y cuales son buenos). Y si os da pereza leerle, que lo dudo, además de las innumerables películas que se han inspirado en sus novelas, hay relatos narrados en programas de radio por internet como “Terror y Nada Más” o “Noviembre Nocturno” que os recomiendo encarecidamente. Mi favorito del autor es “La sombra más allá del tiempo” (aqui el original en ingles, junto con casi todas su obras) pero hay otras otras muchas perlas del horror cósmico que era su especialidad. Dulces sueños... muahahahahahaha...




























