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sábado 28 de enero de 2012

Cómo reparar el teclado de un portátil

Hoy os traigo una breve nota práctica para contaros cómo reparar el teclado de un ordenador portátil por cuatro perras.

Resulta que hace ya tiempo (cuando aún funcionaba megaupload y eso) estaba yo viendo una película en el portátil mientras planchaba la ropa. El caso es que uno no puede tener la cabeza en dos sitios a la vez, así que se me escurrió la plancha y cayo una breve distancia para aterrizar de pico sobre el teclado del netbook, teniendo como consecuencia la ruptura de mi tecla "B" y el abollamiento de la barra espaciadora.

La tecla 'B' la tuve que quitar, pues se partió una minúscula solapa de plástico que lleva dentro para que enganche. Con la barra espaciadora pude ir tirando después de desbloquearla un poco, deslizando unas tijeras con cuidado por debajo. Quedó aún algo abollada, pero funcional.

Desde entonces y durante varios meses, cada vez que he tenido que escribir una palabra con la letra 'B' he apretado directamente sobre el soporte de goma que hay debajo de la caperuza: total, solo por eso no iba a cambiar de ordenador ni llevarlo al servicio técnico (que por estas tonterías te cobran del orden de la quinta parte del valor del netbook, si no más). Además, ya me sé de memoria dónde está la 'B', pues los informáticos nos aprendemos en los primeros años de carrera la distribución de los teclados "Qwerty" a base de mecanografiar código, y al ser solo una letra, no tenía que pensar mucho. Eso sí, era algo incómodo y poco estético.

El otro día, de un amigo por el facebook me llegó un artículo donde un señor se quejaba iracundo de cómo funcionaba el servicio técnico de los ordenadores portátiles. En línea con la política expresada en el documental "Comprar, tirar, comprar", a veces resulta más caro reparar alguna cosa, como una bicicleta, que comprar una nueva. O al menos, el coste de la reparación es comparable a una buena parte del coste total del producto, aunque la pieza sea muy muy pequeña, casi banal. Lo bueno es que el artículo del señor contaba cómo resolvió el asunto rápidamente y por poco dinero, dando los datos de una empresa americana que provee únicamente teclas de ordenadores portátiles, por internet y distribuye por correo postal por un precio muy bajo.

Laptopkey vende la tecla a unos cinco dólares, que son unos tres o cuatro euros (sellos aparte). Es seguro que la compran por unos pocos céntimos, y aunque mantengan un gran stock de piezas que no venden nunca cuyo coste deban asumir, les debe seguir quedando un buen margen de beneficio. Además, tienen tutoriales en vídeo en una web muy explicativa, en varios idiomas, con servicio al cliente por twitter y demás.

Este es un modelo de negocio de los de la llamada "Long Tail" o larga cola de una distribución estadística de ventas: se sirven productos muy específicos a un mercado muy ocasional, pero a la vez muy repartido por todo el mundo, con lo que se puede obtener un gran volumen de ventas. Se ha hablado mucho sobre el asunto y yo mismo os hablé de ello ya aquí (página 64+), así que no os aburriré más con el tema.
El caso es que me animé a pedir mis dos teclas rotas, a ver qué pasaba. Entré en su web, hice el pago por internet (9€ y pico, gastos de envío incluidos) y en una semana ya las tenía en casa. 


Hay otras empresas que hacen lo mismo, no son la única. Por ejemplo: Laptop-Keys y Replacemente-Laptop-Keys. El hecho de que haya competencia en algo tan específico significa además que probablemente el negocio funciona bien para el cliente y para el proveedor.

Tuve mucho cuidado al elegir el modelo de teclado, para no tener que pedir dos veces las teclas por haberme equivocado, y que al final me costara más de lo esperado. Para esto, tienen unos tutoriales en la web, bastante resultones (aunque mejorables), que te cuentan cómo elegirlo y colocarlo, porque hay muchísimos más modelos de teclados de los que uno pueda imaginarse. Además tuve mucho cuidado al manipularlas, no fuera que se me rompieran las diminutas piececitas y tuviera que volver a pedirlas también.

Con maña y suerte, mi teclado ya está reparado. Os animo a probarlo también si estáis en la misma tesitura. Me parece que este modelo de negocio aplicado a otros productos y servicios será el futuro de la empresa en un mundo post-globalización.

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miércoles 25 de enero de 2012

La sofisticada simplicidad de H. Spencer

Pero el político "práctico" que, a despecho de tales experiencias, repetidas de generación en generación, se cura tan sólo de los resultados próximos, piensa todavía menos en otros efectos más remotos, pero más generales y más importantes que los anteriormente señalados. Siguiendo la metáfora empleada [de la locomotora desbocada], nunca se pregunta si el "momento de inercia" político, puesto en marcha por su medida dictaminada, seguirá o no la misma dirección general que otros impulsos análogos, y si se podrá unir a ellos para producir una fuerza compuesta que origine cambios jamás soñados por él. Considerando únicamente los resultados directos de sus medidas, y no viendo qué influencias anteriores y otras nuevas, debidas al empuje recibido, siguen la misma dirección, no se da cuenta de que acaso todas concurrirán y originarán un torrente que alterará por completo la faz de las cosas...

La cita proviene del artículo "La esclavitud del porvenir", contenido en el volumen "El individuo contra el Estado" de Herbert Spencer, ingeniero civil y prominente pensador liberal británico del siglo XIX.

Allí aboga por la según él muy necesaria simplificación de burocracias estatales y marasmos legales que encorsetan la libertad ciudadana. Su postura es un tanto radical e incluso extrema en otros apartados de artículo, pero en este fragmento, a mi parecer, no le falta razón.

Haciendo una analogía de la edición de textos legales, comparándola con la programación informática, se puede constatar lo siguiente:

Durante muchos años, los programadores fueron evaluados en su rendimiento por la cantidad de líneas de código fuente de programa que eran capaces de producir durante su jornada laboral. Esto se conoció como el modelo SLOC. Hoy día parece ser que a legisladores, políticos y administradores de diverso pelaje se les evalúa de la misma manera: por la cantidad de reglamentaciones, boletines, leyes, edictos, decretos, resoluciones y similares documentos que son capaces de producir. O al menos ellos deben de pensar que así es, a tenor de sus acciones, guiadas del principio del ortoplacismo y no del principio de optimalidad.

No obstante, no pasó mucho tiempo en el dinámico mundo de las tecnologías de la información hasta que se observaron las desventajas de este método de gestión científica para la evaluación del rendimiento. Hablando en general, dejando bucles iterativos y otros tecnicismos aparte, un programa más largo es menos eficiente y consume más recursos: lleva más tiempo ser escrito, ocupa más espacio en memoria y tarda más tiempo en procesarse. Además no todas las instrucciones tienen el mismo mérito ni impacto en el resultado final. Lo mismo ocurre con los códices legales.

Con el fin de contextualizar, conviene señalar el enorme tamaño que pueden alcanzar algunos los proyectos de programación informáticos:

  • Windows 3.1 : 3 millones de líneas de código
  • Windows 95: 15 millones
  • Windows 98: 18 millones
  • Windows 2000: 35 millones 
  • Windows XP = 40 millones
  • Windows Vista = 50 millones
  • Debian 2.2: 55-59 millones
  • Debian 3.0: 104 millones
  • Debian 3.1: 215 millones
  • Debian 4.0: 283 millones

Así que en realidad sí parecen comparables en dimensión, al corpus legal en que se mueve un país europeo, incluyendo administración central, administración local, universidades, cuerpos funcionariales, y otras entidades generadoras de legajos ad infinitum.

En las tareas de programación. con frecuencia resulta muchísimo mejor para el proyecto eliminar largos bloques de código y sustituirlos por una o dos líneas, que realizan la misma tarea pero de forma más eficiente. Se llegó a decir en contra del modelo SLOC que "El verdadero héroe de la programación es aquel que escribe código negativo".

Sin embargo, habitualmente esta gesta solamente la realizan los programadores más experimentados, pues quienes lo son menos suelen ser más jóvenes y entusiastas, ansiosos por incluir su contribución aunque esta impacte negativamente al conjunto, todo con tal de dejar su huella añadiendo éste o aquél servicio de valor añadido que realmente no era necesario, sin tener en cuenta el coste futuro de mantener la prestación.

Del mismo modo ocurre en nuestros burocratizados entornos políticos, que por cierto están plagados de egresados en Derecho aunque el departamento sea de medicina o ciencias del mar. Necesarios, posiblemente imprescindibles y muy útiles aquéllos, no digo que no, pero ¿ha de ser su presencia siempre a costa de quienes proceden de otras disciplinas? Personas que ahora se tiende a tildar peyorativamente de "tecnocráticas", como si tecnocrático fuera cualquiera que no viniera a este mundo con un boletín oficial debajo del brazo. ¿No será esto contraproducente? ¿No acordamos que la riqueza está en la diversidad?

Allí en estos entornos ocurre que cuando a estas personas, tecnócratas o no, les llega el momento de ejercer la función directiva, en lugar de liderar y ejecutar las acciones necesarias detallando ordenadamente los pasos (o supresiones) necesarios para su consecución, suelen escribir, o más bien dictar a los hacendosos taquígrafos de turno, lo que otros, a su buen entender, deberían hacer. Norma sobre norma, sedimentándolas todas con lacónico verbo, diechiochescas formas y enmarañadas figuras. Allí rara vez se revisa lo anterior para ver qué es lo que se puede suprimir para bien del conjunto, y las derogaciones vienen casi siempre acompañadas de un incremento sustancial en el texto de la norma que viene a sustituir a la antigua.

Nota: La fotografía de los libros es de una instalación artística de Alicia Martín.


Todo ello tiene como efecto la sobrecarga del sistema que ha de procesar el "programa legal", ineficiencias administrativas de toda índole e ineficacias flagrantes que aquejan a los ciudadanos, quienes han de sufrirlas en el día a día, bien durante las relaciones con los cuerpos funcionariales, bien en el pago de impuestos, bien al presentar una demanda o un recurso, por poner solo algunos ejemplos.

La conclusión es clara. En palabras del recientemente fallecido Steve Jobs, a quien se podía tachar de muchas cosas, pero no de carecer de buen criterio para hacer sus diseños eficientes y accesibles: "la simplicidad es la sofisticación definitiva".

Nota: Como bien indica @SixKander, antes que Jobs esta frase fue pronunciada por el inefable Leonardo da Vinci.

Claro que, a lo dicho, y quitándole hierro al asunto, la siguiente viñeta puede parecer refutar la conclusión a la que hasta aquí hemos llegado. Quizá simplificar demasiado no sea tan bueno, después de todo:


No obstante, tratando de ser sintético, diré que cada movimiento de dilación o encogimiento de la complejidad de un sistema debe estar determinado en cualquier caso por las circunstancias coyunturales, al igual que ocurre con los movimientos de des/centralización.

En una tribu primitiva de la prehistoria, posiblemente fuera muy buena idea llegar a acordar algunas normas de convivencia para no matarse a garrotazos o robarse las piezas de caza cobradas. Por contra, en el momento actual de crisis económica e infoxicación, más bien parece aconsejable seguir la tesis de Spencer y simplificar cuanto sea posible, desde la propia forma de vida hasta, y principalmente, las organizaciones complejas, sean privadas o públicas.

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jueves 19 de enero de 2012

La mente infinita de Gödel

Con los siguientes comentarios, el lógico Kurt Gödel apuntaba su concepción filosófica de que el razonamiento humano pudiera ser emulado por una máquina dotada de ciertas operaciones (de Inteligencia Artificial). Sin embargo, deja lugar a la esperanza en la existencia del libre albedrío debida a la posibilidad de que sea imposible emular el razonamiento cuando se refiere a un formalismo más allá del infinito convencional, en la cantidad innumerable (propiamente dicha) de posibilidades del universo.


(1) Como consecuencia de avances posteriores, en particular del hecho de que gracias a la obra de A. M. Turing ahora disponemos de una definición precisa e indudablemente adecuada de la noción general de sistema formal (2), pues ahora es posible dar una versión completamente general de los teoremas de incompletitud y de indeductibilidad de la consistencia.

(2) En mi opinión, el término "sistema formal" o "formalismo" no debiera ser nunca usado más que para esta noción. En una conferencia en Princeton (3) sugerí ciertas generalizaciones transfinitas de los formalismos, pero se trataba de algo radicalmente diferente de los sistemas formales en el sentido propio del término, cuya propiedad característica consiste en que en ellos el razonamiento puede ser, en principio, completamente reemplazado por operaciones mecánicas.

(3) [...] en los datos existe ya el tipo de objetos exteriores que han de ser construidos [con todas las propiedades exigidas para su uso en matemáticas, a menos que...] se acepte la ficción de que se pueden formar proposiciones de longitud infinita (incluso innumerable), esto es, se opere con funciones veritativas de infinitos argumentos sin que importe si se pueden construir o no. Pero una función veritativa de este tipo, ¿qué es sino un tipo especial de extensión (o estructura) infinita, más complicada incluso que una clase y dotada además de un significado hipotético que sólo puede comprender una mente infinita? Todo esto es sólo una verificación del punto de vista antes defendido de que la lógica y las matemáticas (del mismo modo que la física) están  construidas con axiomas que tienen un contenido real que no puede ser eludido.


Esto lo dice en el que posiblemente fue su artículo de mayor relevancia académica ("Sobre sentencias formalmente indecidibles..."), en una nota suplementaria que añadió años después, extendida a su vez por una apostilla a pie de página, que era precisamente la última del texto. Allí se auterofiere a una conferencia que impartió en la que contribuía al tomo dedicado al también matemático y filósofo Bertrand Russell donde somete a análisis y crítica la filosofía de su lógica matemática por prescindir de las entidades abstractas. Entidades tales como las sentencias infinitamente largas que, dice: -solo una ficticia mente infinita podría abarcar.

En todo ello se detecta un cierto afán decididamente ateísta y platónico por justificar que sus elucubraciones constituían auténticos descubrimientos sobre la naturaleza del mundo, y no meras invenciones, obsesión que no cabe duda, muchos científicos han tenido a la largo de su carrera, especialmente a la hora de justificar los fondos asignados a sus investigaciones.

Con el advenimiento de los computadores, podríamos traducir este concepto de mente infinita gödeliana, que muy lejos de una consciencia divina y sin necesidad de acudir a interpretaciones religiosas sobrenaturales, podría reducirse a dos meros componentes básicos en la máquina de Turing: una memoria infinita y un tiempo infinito (o velocidad infinita) para procesar su programa.





Realmente no era necesario ir tan lejos como el infinito y regresar, pues ni Gödel, ni casi nadie en su época, a excepción quizá de Von Neumann y Alan Turing (cuyo centenario celebramos en 2012), podría haber imaginado la capacidad de proceso de los computadores actuales, que son capaces de operar cada segundo con billones de registros binarios (lo que él llamaba sus "funciones veritativas", entendidas como Tablas de Verdad en forma de arrays de bits digitales).

No es extraño por tanto que dudara de la posibilidad de construir nuestros ordenadores actuales, temiendo su abrumadora complicación, ni que le inspirara una inmensa pereza o endiablado pavor la nada halagüeña perspectiva de operar manualmente con tan inabarcable cantidad de registros funcionales. Al fin y a la postre, él mismo se erigió en máximo exponente de los amanuenses simbólicos y centró su carrera en el estudio del Principia Mathemática, un voluminoso libro de Russell y Whitehead donde con enrevesada simbología metamatemática lleva más de 300 páginas llegar a la demostración de que 1+1=2.


Cualquier matemático se habría lamentado y muy pocos en su época podrían haber columbrado el sofisticadísimo grado de abstracción que hoy integran las placas electrónicas de cualquier teléfono móvil, al coste de unas pocas monedas, en el bolsillo de la chaqueta. Sin embargo esto no parece frenar en modo perceptible la carrera abierta por la superación de los límites de la informática, en línea con la ley de Moore, pues un conjunto infinito IN-numerable continúa teniendo una cantidad de elementos disparatadamente mayor que los muchísimos gúgols de información que pudiera manejar un supuesto supercomputador futuro. Al final de la cita, Gödel parece capitular ante la evidencia siempre negada por los ateístas de una autoridad axiomática incuestionable de "contenido real", jamás especificado. Sin embargo, más adelante en su obra empieza a admitir la posibilidad de utilizar, para el beneficio propio de su lógica, la "forma de hablar" que criticaba, gracias a la recursividad, un concepto clave que por su inesperada complejidad ha dado quebraderos de cabeza a más de un estudiante de ingeniería informática.


Así, comienza a entrever que no es necesaria una mente infinita para construir objetos infinitos, gracias a Ramsey y a Hilbert, viéndose conducido a estudiar conjuntos infinitos recursivamente numerables, tales como los números naturales, que se construyen recursivamente mediante operaciones aritméticas básicas como la suma y el producto. Siguiendo por este camino, uno está abocado indefectiblemente a toparse con la teoría del caos y el conjunto de Mandelbrot, donde se encontrará una desbordante complejidad que emerge desde definiciones extremadamente simples: posiblemente la pesadilla de un hombre atado por la lógica más estricta.

Durante su carrera, se lanzó de cabeza a estudiar la hipótesis del continuo de Cantor y estaría de acuerdo con Leibniz en que "la humanidad tuviese un nuevo tipo de instrumento que aumentase las capacidades de la razón mucho más de lo que un instrumento óptico haya ayudado nunca a la capacidad de la visión", aserción meritoria como Poincaré corroboró, que acabó siendo una clarividente metáfora del computador digital programable.


Gödel tuvo que emigrar desde Viena a Estados Unidos debido a la presión bélica de la Segunda Guerra Mundial, en la principal fuga de cerebros que se recuerda y que fue a su vez instigada por la Operación Paperclip de la antigua CIA. En 1946, haría unas interesantes observaciones a su conferencia de Princeton, en las que comenzó resaltando la importancia de haberse obtenido una definición precisa de recursividad o computabilidad. No era en absoluto un necio y había observado ya la tendencia que marcaría el advenimiento de la computación moderna y los ordenadores, con el éxito de la máquina diseñada por Turing para desencriptar las señales cifradas por la máquina alemana Enigma, hecho que, un año antes, contribuyó en gran medida a finalizar la guerra. Comenzó sus observaciones diciendo: "por una especie de milagro, no es necesario definir orden alguno... creo que esto debería animarnos a esperar que lo mismo sea también posible en otros casos..."

A partir de aquí, estudió los puntos de vista de Brower y Weyl-Lie sobre los alephs, o números transfinitos de Cantor, trabajando también en cuestiones cosmológicas y relativistas sobre las ecuaciones de Einstein, que le llevaron a pensar que el cambio no existe sino que es una ilusión derivada de nuestra perspectiva del tiempo "Pues si alguien afirma que este tiempo absoluto está transcurriendo... debe aceptar que la existencia o inexistencia del tiempo depende del modo particular en que la materia y su movimiento están distribuidos en el universo". Un punto de vista filosófico que le resultaba insatisfactorio, pero en el que a pesar de toda la fuerza de su lógica, no halló contradicción alguna.

La flecha del tiempo tiempo sí pasaba para Gödel (y también para nosotros, ya que este artículo se está alargando más de lo debido); en los últimos años de su vida se dedicó a estudiar los números primos, la complejidad computacional, y los infinitésimos, creyendo, como así resultó ser, que serían las bases para el desarrollo de la matemática futura, ya trocada parcialmente en ciencia informática.

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Para elaborar este artículo me he basado en el compendio de las Obras completas de Kurt Gödel por Jesús Mosterín y en la Biografía de Gödel por Javier Fresán de la editorial Nivola (comprada en la Feria del Libro de 2010), que casualmente lleva en portada el cuadro "Der Kuss" de Gustav Klimt, cuyo aniversario también celebramos.

También recomiendo ver el siguiente documental en vídeo sobre la vida y muerte de varios grandes matemáticos, entre ellos Gödel y Turing.

Las imágenes fractales que ilustran el artículo proceden de este blog.




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jueves 12 de enero de 2012

Pensando en innovar: servicios software de ahorro energético telegestionado

He publicado una propuesta de servicios de ahorro energético en el concurso de Indra "Piensa en innovar". Si queréis ojearla y votarla, podéis hacerlo aquí. Toda colaboración es bienvenida, pues la idea más votada tiene muchas probabilidades de recibir una subvención para ponerla en práctica.

El proyecto que estoy promoviendo consiste en un sistema informático que permita optimizar el consumo energético en redes extensas de dispositivos eléctricos, como farolas, semáforos, fuentes, balizas, etcétera. Usando un núcleo software de optimización matemática se podría de forma fácil y rápida el conseguir un ahorro en la factura eléctrica de los ayuntamientos y las grandes empresas que lo instalaran. Incluso se habilita la posibilidad de telegestionar las instalaciones mediante tarjetas SIM de teléfono móvil usando las redes de telecomunicaciones municipales. Adicionalmente, se permitiría efectuar un consumo más racional e inteligente de la energía, todo centralizado desde un único punto de acceso.


Algunos ejemplos: ¿Que en verano hay que apretarse un poco más el cinturón para ahorrar facturas (y por tanto impuestos) y reducir las emisiones de CO-2? Podríamos decirle al sistema que apague una de cada cinco farolas en las carreteras menos transitadas y mientras los días son más largos, las encienda más tarde y las apague antes. ¿Que viene sequía? Entonces podríamos programar el encendido del riego en parques y jardines durante las horas de mayor insolación. ¿Que se celebra un evento deportivo como la vuelta ciclista? Podríamos poner en ámbar los semáforos a su paso e incluso escribir con luz el nombre de la competición para que sea visto desde el aire por los helicópteros que lo retransmiten por televisión. Para una planta industrial con un gran número de muelles de carga, pueden apagarse las balizas y bloquear las compuertas durante los días de baja utilización por su flota, para economizar consumos.

Además, en función de las capacidades de los autómatas programables de cada instalación, pueden enviarse órdenes más específicas, como incrementar la potencia de la señal WiFi de acceso inalámbrico gratuito en las zonas de menor cobertura, o reducir el fluido eléctrico hasta su punto de equilibrio óptimo entre luminancia y consumo, en una sola operación y sin moverse del ordenador del técnico al que le compete.


Durante años he trabajado en informática para servicios municipales, en tráfico semafórico y alumbrado público para ciudades como Burgos o Madrid y ahora que además el ahorro es un factor clave dada la coyuntura económica, me parece que es muy necesario desarrollar un sistema como este, pues aunque no lo creáis, en pleno siglo XXI aún queda muchísimo por hacer en tareas que se realizan de forma amanuense con enorme gasto y plazos muy dilatados, como en el XIX.

Todo el mundo preferiría hacer las mismas, o más cosas gastando menos dinero: en los ayuntamientos y por tanto, pagando menos impuestos, o en las empresas, dejando un mayor margen de beneficio para empleados y accionistas. Los estudios del servicio incluyen su amortización económica en base al ahorro generado, por lo que pueden implantarse a coste cero y recuperar la inversión en cuestión de pocos años o algunos meses en los casos de mayor dispendio, momento a partir del cual todo es beneficio económico neto.

Indra, que es posiblemente la empresa española más importante en cuanto a informática, ya fue mi patrocinador en la conferencia europea sobre tecnología semántica (Viena 2009), y esta vez es imprescindible obtener vuestros puntos, durante este mes de enero. Los proyectos más votados tienen unos 150 votos, que no es tanto teniendo en cuenta la cantidad de gente que me leéis aquí, en LinkedIn y en Twitter. ¡Podemos batirles!

A continuación incrusto las dos presentaciones que van asociadas al proyecto. Si os gusta, podéis votarlo desde este enlace.

Presentación de diapositivas:




Caso de estudio sobre alumbrado público:


Ahorro energético en alumbrado público

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lunes 9 de enero de 2012

Concise chinese-english from Xiaolu Guo (郭小橹)

prologue

Now.
Beijing time 12 clock midnight.

London time 5 clock afternoon.

But I at neither time zone. I on airplane. Sitting on 25,000 km above to earth and trying remember all
English I learning in school.

I not met you yet.

You in future.

Looking outside the massive sky. Thinking air staffs need to set a special time-zone for long-distance airplanes, or passengers like me very confusing about time. When a body floating in air, which country she belonging to?

People’s Republic of China passport bending in my pocket.

Passport type: P
Passport No.: G00350124
Name in full: Zhuang Xiao Qiao
Sex: Female
Date of birth: 23 JULY 1979
Place of birth: Zhe Jiang, P. R. China

I worry bending passport bring trouble to immigration officer, he might doubting passport is fake and refusing me into the UK, even with noble word on the page:

The Ministry of Foreign Affairs of the People’s Republic of China requests all civil and military
authorities of foreign countries to allow the bearer of this passport to pass freely and afford assistance in case of need.


China further and further, disappearing behind clouds. Below is ocean. I from desert town. Is the first time my life I see sea. It look like a dream.
As I far away from China, I asking me why I coming to West. Why I must to study English like parents wish? Why I must to get diploma from West? I not knowing what I needing. Sometimes I not even caring what I needing. I not caring if I speaking English or not. Mother only speaking in village dialect and even not speaking official Mandarin, but she becoming rich with my father, from making shoes in our little town. Life OK. Why they want changing my life?
And how I living in strange country West alone? I never been to West. Only Western I seeing is man working in Beijing British Embassy behind tiny window. He stamp visa on brand new passport.
What else I knowing about West? American TV series dubbing into Chinese, showing us big houses in suburb, wife by window cooking and car arriving in front house. Husband back work. Husband say Honey I home, then little childrens running to him, see if he bringing gift.
But that not my life. That nothing to do with my life. I not having life in West. I not having home in West.

I scared.
I no speaking English.

I fearing future.

Cita extraída del prólogo de la novela "A concise chinese-english dictionary for lovers" de la escritora y cineasta china Xiǎolǔ Guō (郭小橹). La rudimentaria y a ratos cómica forma de hablar inglés de sus protagonistas (que casi permite imaginar su acento en nuestra cabeza, mientras se lee) refleja el conflicto a nivel lingüístico entre su milenaria cultura y la nuestra, motivo por el que incluyo el texto sin traducir en su versión original.

Claro que habría que ver lo que les parecemos nosotros tratando de hablar chino...

Su autora rebosa sinceridad, realismo, sensibilidad y sentido del humor en sus obras, retratando con magistral precisión el alienante choque cultural entre las civilizaciones oriental y occidental en nuestros tiempos, desde su privilegiada perspectiva en el sudeste asiático. 

Podéis descargar esta breve novela aquí (mientras dure el enlace) en varios formato, incluyendo e-book. Requiere solo un nivel rudimentario de inglés y tener la mente abierta

Os recomiendo ver también la película de la misma autora que me llevó a encontrar la novela: "Chinka: She, a chinese" ["Ella, una joven china" 2009] donde una joven de la china rural que nunca ha salido a más de 5 kilómetros de su pueblo se ve arrastrada por los acontecimientos a una vida de inmigrante en la bulliciosa Inglaterra.

El resto de sus películas y documentales están en cola para ver también, cuando tenga un rato y termine la novela, que de momento me está encantando.

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martes 3 de enero de 2012

Años draconianos

Como es tradición por estas fechas, voy a hacer un resumen de lo que ha dado de sí el 2011, en este blog. Desde luego, en España no ha sido un año fácil, sino de grave crisis. También declararé algunas intenciones para el 2012.

El año 2010 lo terminé con algunos artículos sobre política científica europea en la sesión a que acudí en Bruselas, sobre la "fuga de cerebros" que me publicó la revista Innovatia (un fenómeno que ya se aprecia con intensidad en 2011) o sobre el perdón y la teoría de juegos.

Al poco tiempo de empezar el año acudí a la ceremonia de apertura del centenario de la Real Sociedad Matemática Española y poco después, impartí una nueva conferencia en el congreso de la RSME en Ávila. Desde entonces (hace ya casi un año) llevo batallando para que me reintegren, al menos parte de los voluminosos costes que tuve que abonar, indebidamente y por adelantado para poder presentar mi investigación, titulada "Interacciones entre matemática e informática en el siglo XXI". Como ven, ya hemos llegado al punto, no ya de trabajar gratis, sino de pagar por trabajar. Y así va la ciencia y la investigación en este país... en pleno éxodo cerebril. Fue por aquellas fechas que me adjudicaron una "opípara" beca (nótese la ironía) por la que me abonaban un extra-salarial de aproximadamente 89 céntimos de euro la hora a cambio de fiscalizarme hasta la obsesión un mínimo de 40 o 50 horas semanales de complicados cálculos estadísticos. Sin embargo esto duró poco, pues fue rescindida tras un par de meses. Posiblemente por hablar de ello, porque ni libertad de expresión hay ya: o tragas o te tragan. No lo digo solo yo: lean lo que se comenta por ahí de estas becas.

De ahí que también cesé voluntariamente como vocal de mi colegio profesional al no poder dedicarle más tiempo a este cargo, honorífico y por supuesto no remunerado, debido a la precaria situación en que me quedé. Ésta me llevó a solicitar la renta garantizada de ciudadanía, último recurso tras haber finalizado todas las prestaciones por desempleo al comenzar el cuarto año de crisis laboral en España (especialmente sobre los jóvenes, donde casi la mitad no pueden trabajar y están lógicamente indignados), pero me fue denegada por tener coche y me sugirieron que lo malvendiera, y que cuando se me terminara lo que sacara con ello, quizá lo volvieran a considerar. Si no: "nada, majo".

Visto que ni con el cerebro ni con las manos me dejaban trabajar, me apunté a hacer kickboxing en el gimnasio para al menos hacer algo con los puños, y en lo que va de año me han dado un par de medallitas en sendos campeonatos interclub provinciales. Al menos mi salud está mejor ahora que cuando hacía jornada intensiva de 7:30 a 22:00 en Madrid.

Por esas fechas más o menos cambié de tutor doctoral y quedé asignado como discípulo del catedrático director del Departamento de Economía Aplicada de la universidad de Burgos, donde empecé a trabajar en algoritmos y metaheurísticas. También empecé a incluir citas breves en el blog con asiduidad, y escribí algunos artículos sobre la central nuclear de Garoña en Burgos (a raíz del desastre de Fukushima), de solución de problemas matemáticos en el periódico (desde el primero al último) o sobre números irracionales para el Carnaval de Matemáticas.

Entonces me anduvo rondando la idea de empezar un viaje por Europa que ya había empezado a barruntar en 2010, para explorar el mercado laboral y visitar a amigos y parientes, y poco después lo organicé y me fui en coche solo acompañado por un GPS reprogramado desde España hasta Göttingen en Alemania, pasando por París en Francia y Ginebra en Suiza, ciudad esta última donde visité el museo y la sala de control del Gran Colisionador de Hadrones (CERN LHC-Atlas).

Al regresar me encontré con que se avecinaba un drástico cambio político y decidí continuar mi periplo aprovechando unos ahorros procedentes de un dinero que nos dejó mi abuela al morir "para que hiciéramos un viaje". Después de todo, en España estaba claro que no había nada que hacer a nivel laboral (tras echar mi solicitud a innumerables ofertas de empleo que nunca contestaron) y habida cuenta que la investigación de mi doctorado la podía hacer a distancia, pues no me dieron ni despacho, ni laboratorio ni una triste mesa en un sótano para trabajar.

Recibí algunas invitaciones de amigos en América Latina y busqué colaboraciones como voluntario en algún proyecto de cooperación, con lo que tras mucho organizar agendas y viajes, despegué rumbo a México, de donde fui a Perú, Chile y Brasil. Parte del viaje lo he ido contando en el blog y otra parte os la contaré muy próximamente. Entre medias logré nuevamente una beca para China a fin de estudiar mandarín en Pekín por segundo año consecutivo y encadené esta etapa al final de mi viaje, no sin tener graves problemas con los visados al chocar frontalmente con la anquilosada y monolítica burocracia internacional que hicieron que finalmente prácticamente me hubiera salido más a cuenta ir de motu proprio, pero eso entonces no lo sabía.

Durante este viaje salió una convocatoria en la universidad de Burgos para estudiantes de doctorado muy más adecuada a mi perfil, y a pesar de remover cielo y tierra para presentar la voluminosísima documentación que me pidieron en papel, en pleno tránsito internacional, desde ventanillas en otro continente y a menudo en otro dialecto y sin que el Registro admitiera envíos por e-mail (que ya tiene bemoles la cosa en el siglo XXI), me dejaron fuera alegando (cuando no había mutis administrativo) un tecnicismo tras otro, sin dejarme ni siquiera concursar en un proceso plagado de irregularidades. Tras presentar una reclamación tras otra, varias en forma de instancias, todas fueron desechadas indolentemente. Hasta me obligaron a presentar una instancia para que me admitieran otra instancia... y eso desde el desierto mexicano con una diferencia horaria de casi medio día. En el súmum de la falta de justificación llegaron hasta a decirme que mi firma no era la mía. Quedó bien claro que ésta convocatoria fue una auténtica chapuza y que el supuesto de libre concurrencia a concurso público no rige en la UBU. Aún sigo recurriendo el proceso, pero ya sabéis como son estas cosas: "Tengas juicios y los ganes" dice el proverbio.

El caso es que regresé del viaje a mediados de agosto y el espectáculo al llegar fue de lo más deprimente: las cosas en España no solo no estaban mejor, sino que habían empeorado sensiblemente, con más paro, más protestas, más recortes y menos ayudas. Me matriculé de nuevo en el periodo de investigación del doctorado (tercer año, y quinto de los estudios de postgrado) tras tantear una interesante alternativa de Astrofísica y Cosmología en Barcelona llevo tiempo persiguiendo pero que aún no cuajó (quizá para un postdoc en el futuro, quién sabe). Además empecé a moverme, sobre todo en Madrid, para explorar las alternativas al autoempleo emprendedor, aunque como todo, las supuestas ayudas y subvenciones para inciar la actividad empresarial en este país son mucho ruido y pocas nueces, o ninguna.

Había que apuntar fuera de España. La Fundación Europea para la Ciencia volvió a tener la deferencia de invitarme a participar en sus sesiones de política científica, con lo que concurrí a Dublín a una sesión con varios científicos y representantes políticos de alto nivel. También publiqué un par de artículos en el blog sobre la investigación que estoy haciendo para mi doctorado en ingeniería: los métodos del Temple Paralelo y la Aleación Cuántica. Ahora mismo me encuentro trabajando en un tercero que cerrará la serie.

El mercado laboral está fatal: a pesar de todos los esfuerzos y ofertas de trabajo a las que me inscribí en todo el año apenas sí conseguí impartir una consultoría de 15 horas (más las que lleva prepararlo, que esas no cotizan) por el que me pagaron unos 400€: mi único sueldo, ya no mensual, sino -en todo el año 2011- (evidentemente no da para cubrir gastos ni de lejos, por no hablar de las nuevas tretas de recaudación de un Estado cercano a la quiebra). Eso sí, al menos el contenido del curso fue edificante, pues trató de métodos estadísticos avanzados de control de calidad en los laboratorios de producción alimentaria de unas de las plantas industriales que Pepsi-Co tiene en Burgos (la Matutano). Para consolarme, seguí acudiendo al gimnasio y de vez en cuando dando un paseíto por el monte.

Hacer un doctorado es duro, y más en esta coyuntura, aunque por suerte mi familia me ha apoyado bastante, pues si no fuera así (dejándome vivir en un piso que está permanentemente en obras) y no hubiera ahorrado durante la época de "vacas gordas", probablemente lo habría tenido que dejar para poner copas en un bar o pintar retratos en la calle. Y con el frío asesino que hace en Burgos y la edad que uno va teniendo (cuando empezó la crisis del empleo para los jóvenes, ¡yo aún era joven!), lo último no parece muy buena opción, pues ya va surgiendo algún problemilla de salud con sus consiguientes visitas a la Seguridad Social.

¿Cómo veo el 2012? Pues en España lo veo oscuro tirando a negruzco tostado con ribetes caramelizados.

Mi intención es acabar el doctorado de aquí a junio y en eso voy a emplear todas mis energías, el tiempo que no esté estudiando chino ni en el gimnasio. Si tras el primer semestre la situación no ha cambiado mucho-muchísimo, mi mejor apuesta estará en irme a China de nuevo, pero esta vez a quedarme por un tiempo más largo y buscar trabajo, quizá en Shanghai donde tengo amistades. Esta megalópolis de ventitantos millones de habitantes tiene un parque científico empresarial donde están las principales multinacionales tecnológicas del mundo y es el principal puerto marítimo del planeta. Al situarse en la desembocadura del tercer río más largo (como su propio nombre indica: "junto al agua" 上海) que nace en la cordillera más alta del globo, es un centro dinámico para los negocios y ahora en pleno crecimiento, como toda la República Popular China. En el peor de los casos, aunque no se cumplan mis sueños de vida ni encuentre nada bien remunerado allí, al menos perfeccionaré el idioma. Y en el mejor, me quedaré allí permanentemente hasta que la situación en Europa y particularmente España levante cabeza. Si es que lo hace.


De momento son solo planes y el resultado final puede variar (mucho), pero planes era también el periplo por Latinoamérica, así que ya veremos qué sucede. Ahora mi objetivo más acuciante es superar la lacónica burocracia universitaria y conseguir que se forme en breve plazo un tribunal científico para defender mi tesis doctoral. Y que su veredicto sea favorable, claro está. Aquí lo leeréis.


¡Feliz 2012, año del Dragón!

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lunes 26 de diciembre de 2011

El Rey Matías I

En la sala del trono no había estufa porque la bisabuela de Matías, la sabia Ana la Piadosa, siendo niña todavía, estuvo a punto de morir asfixiada, y en memoria de su feliz salvación se decidió incluir en el protocolo de palacio suprimir la estufa de la sala de audiencias durante los quinientos años siguientes.

El pequeño Matías estaba sentado en el trono y tiritaba de frío, mientras los ministros le contaban lo que ocurría en todo el país. Esto era muy desagradable ya que las noticias no eran nada alegres.
El Ministro de Asuntos Exteriores decía quién estaba enojado y quién quería ser amigo de su país, y Matías no entendía casi nada.
El Ministro de la Guerra contaba cuántas fortalezas estaban estropeadas, cuántos cañones se habían roto y ya no servían para disparar y cuántos soldados había enfermos.
El Ministro de Ferrocarriles explicaba que se debían comprar nuevas locomotoras.
El Ministro de Educación se quejaba de que los niños no aprendían, de que llegaban tarde a los colegios, y decía que fumaban cigarrillos a escondidas y arrancaban las hojas de los cuadernos. Las niñas se enfadaban y discutían. Los niños se peleaban, tiraban piedras y rompían cristales.
El Ministro de Hacienda se irritaba contínuamente porque no tenía dinero y no quería comprar nuevos cañones ni máquinas, pues todo era demasiado caro.

Luego, el pequeño Matías iba al parque, donde podía correr y jugar durante una hora. Pero estaba solo y no se divertía.
Así que volvía a sus clases con ganas. Hacía progresos, porque sabía que sin estudiar era difícil ser rey. Por eso aprendió muy rápidamente a hacer su firma con un largo lazo. También debía dominar el francés y otros idiomas para poder hablar con los demás reyes cuando tuviera que ir a visitarles.
Matías estudiaría aún mejor y más a gusto si hubiera hallado contestación a todas las preguntas que se le ocurrían...

Cita del libro "El pequeño Matías", una novelita en dos volúmenes de la editorial Austral Juvenil que tiene por protagonista a un niño que se convierte en rey a la muerte de su padre. Y que quiere ser rey de verdad y gobernar: "Señores ministros -dirá Matías-: El pueblo no es únicamente los adultos, sino también los niños. Por tanto, ellos deberían gobernar. Como yo soy pequeño, sé muy bien lo que necesitan los pequeños...".

Leí estos dos tomos cuando era chico y ahora me ha dado por leerlo de nuevo desde otra perspectiva.

El autor de este libro para niños, y no tan niños, es el célebre pedagogo polaco que escribía bajo el pseudónimo de Janusz Korkzac, represaliado judío que murió en un campo de concentración en 1942 compartiendo la suerte de los niños del orfanato que fundó.

La novela está escrita en un lenguaje muy accesible al público juvenil, pero en todas las aventuras que vive su protagonista, desde la fundación de un Parlamento Infantil, hasta sus visitas a los caníbales, hay profundas lecciones de humanidad que son expresadas con sutileza y alcanzan también a los más mayores con una ironía crítica muy especial.

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jueves 15 de diciembre de 2011

Quantum annealing, mi artículo describiendo la aleación cuántica

He redactado para mi doctorado una descripción del algoritmo metaheurístico de optimización local "Quantum Annealing", continuando con la serie iniciada con el "Temple Paralelo". Esta vez lo he traducido también a lengua inglesa para hacerlo accesible a un público más amplio.

El "Temple Quántico" también se puede llamar "cristalización cuántica" o "aleación cuántica" y consiste en un algoritmo (o secuencia de pasos programables en un ordenador) que permite encontrar soluciones razonablemente buenas a problemas que tienen demasiadas combinaciones como para explorarlas todas exhaustivamente. Para hacerlo utiliza una analogía extraída de los fenómenos observados en la naturaleza a escala subatómica que estudia la física cuántica, de la que también hago un breve repaso.

A continuación inserto el artículo en ambos idiomas.


Quantum annealing algorithm description Quantum annealing, descripción del método algorítmico

La imagen que ilustra este artículo es parte de una exposición de fluidos ferromagnéticos que visité hace unos años en el museo Reina Sofía de Madrid.

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